lunes, 29 de octubre de 2018

CARLOS EDMUNDO DE ORY Y SU POESIA MUSICADA

LA EMPRESA INVISIBLE DE CARLOS EDMUNDO DE ORY. -

Reproducimos el texto del dramaturgo y ensayista Francisco Nieva (Valdepeñas, Ciudad Real, 1924 - Madrid, 2016) aparecido en el libro-CD “El desenterrador de vivos”:

Benjamín Palencia
Fue mi relación juvenil más prestigiosa, como si me hubiera hecho amigo de Cesar Borgia, aunque permitiéndome toda clase de familiaridades que -aun por eso mismo- me colmaban de honor.
Y era justo que fuera así, atendiendo a mi más íntima convicción de estar tratando con la persona más acusadamente diferente de los demás que había conocido hasta entonces. Así lo determinó de inmediato mi instinto de niño salvaje y pre-social, que aún conservaba secretamente a los diecinueve o veinte años. Así debió parecer Hernán Cortés a los aztecas: un alienígena, un “enviado” ... Ésta es la capacidad profética de muchos niños, a los que luego puede malograr la propia educación. 

Yo adiviné que Carlos era ese “enviado alienígena”, nimbado de una infusa respetabilidad -como Cortés- ocasionalmente investido de simpático y enamoradizo chico de Cádiz, “que también hacía versos”: Digamos que éste era su doble representativo, el disfraz con el que disimulaba su alienígena procedencia. El carácter de lo alienígeno es “extraño”, “no natural”. 

dibujo de Francisco Nieva
Extraño y no natural era Carlos en algunos momentos, y esto es lo que más daba que pensar. ¿Sufría Carlos calladamente por ser diferente a los demás, por tener que aguantar una doble vida, la de su «más acá» en el mundo de lo sensible y la de su «más allá» en el mundo de lo conceptual? También en esto acertaba yo. Pues sí: Era una carga un tanto onerosa, un compromiso tácito, un secreto deber y una particular fatalidad.
Vi, con igual claridad, que hasta el nombre le acompañaba y era como una jaculatoria de sugestión para el público que lo leyese. Un mal poema firmado por un tal Carlos Edmundo de Ory, hubiera sido un deshonor, un fracaso de lo más miserable. No puede escribirse mala poesía llamándose así. ¡Qué pretensiones! 

Lo más estupendo del caso es que Carlos también respondió al tácito mensaje que le transmitía mi actitud, interpretándolo de este modo: «Él me va a entender en lo que tengo para mí mismo de alienígena». Esto, como puede verse, fue fundamental. Porque el propio Carlos se pregunta constante y dolorosamente: - “¿De dónde vengo yo, para ser así?”.

Esto fue como un encontronazo con su alma. Nada más verlo y conversar con él durante unas horas, una extraña luz roja comenzó a parpadear en mi cerebro, como signo de alarma.
“Cuidado con éste, que no es como los demás y hasta debe tener la sangre de otro color. No es que parezca que está en otro mundo, sino que decididamente “es de otro mundo”. No será culpa suya, no lo podrá evitar. Pero tiene que vivir entre los otros, los tiene que sufrir a la fuerza, incluso los tiene que amar y necesitar. Pero, siendo tan diferente ¡cuántas cosas que a los otros les parecen banales, a él tienen que hacerle sufrir, contrariarle y dificultar su entendimiento con estos mismos! Hay que ver, hay que estudiar qué cosas son éstas. Soy amigo de este alienígena, que bien pudiera ser un príncipe desterrado del “más allá”. Se ha venido a vivir a casa -y ha sido un gran honor- arrastrando su gran incógnito y su doble vida por necesidad.” 

dibujo de José Hierro
Por eso lo presenté de este modo a mi madre, a mi hermano y a Sofía, hija adoptiva de mi madre:
-Se trata de un gran poeta, el mayor poeta en lo que aún queda de siglo y en adelante.
Como se ve, no me quedaba corto. El meollo de nuestra rara e íntima amistad era precisamente éste: que sabiendo yo que era diferente, que era “un forastero” -que se comportaba lo mejor que podía en el mundo de lo presente- me sentía inquieto por él, porque las cosas de este mundo áspero y la ignorancia de los otros, respecto a su más íntimo «ser de otra parte», no le causaran disgustos, dificultades y problemas. Le recomendaba prudencia, como si bajo mi techo se refugiase el “forastero perseguido” de las películas.
-Tú no te confíes demasiado, por si el “sheriff” se inventa cargos contra ti. Es un viejo, pero todavía quiere lucirse.
 ¿No te acuerdas, Carlos, de que era así? Más o menos.
A Carlos no se le podía «banalizar», porque esto le deparaba un disgusto íntimo, que se callaba, pero le amargaba y llenaba de desolación:
“No me entienden, me tratan con brutalidad”.

También esto que voy a decir es esencial, sabiendo igualmente que todo es relativo: para una sensibilidad tan atípica como la suya, cualesquiera que hayan sido sus avatares biográficos en este otro mundo, se le ha tratado con extrema brutalidad. Tampoco esto ha podido evitarse. Ha sido como un “maltrato metafísico”, dificilísimo de concretar, aunque bien duro. Si no hubiera sido tan duro, no sería él tan gran poeta. 

dibujo de Laure Lachéroy
Con la misma convicción y fervor juveniles, místicos y mitificadores, yo reconocí espontáneamente a Carlos como un «jefe de banda», que la Providencia me deparaba. Un ser, al que adiviné por entero y del que sabía que ya era, por dentro, lo mismo y el mismo que es exactamente hoy:
“Un anciano poeta, nimbado de un raro prestigio, que prolongaría su exilio voluntario, lejos del país -quizá en el país más azul de Europa- y recibiría homenajes y muestras de afecto y comprensión, premios y lauros. Un tipo elegantísimo, casi legendario, un personaje de novela, con una amante esposa que se llama Laura”.
¿Qué más se puede pedir? No le disimulé a Carlos mi premonición:
-Ya verás: Somos amigos que van a durar y se encontrarán al cabo de los años en un plano de seguridad y reconocimiento, en un descansillo final honorable, después de haber destacado en el plano del arte. ¿Qué te parece? No está mal. 

¡Qué iba a estar mal! A mí me parece la más dichosa premonición -involuntaria, como toda premonición que se precie- que haya tenido nunca en mi vida.
Y esto me pone de buen humor y, por lo mismo, quiero añadir que, pese a lo dicho en mis primeras líneas, pese a ser aquella dolorida criatura, maltratada por su dicotomía entre el “estar aquí” y el “estar allá”, Carlos no era, ni mucho menos, una figura trágica, sino todo lo contrario. Era divertido y sorprendente, era angélico y demoníaco a la vez. 

dibujo de Luis Eduardo Aute
Mi ya difunto hermano Ignacio, cuatro años menor que yo, también era salvaje y profético y, aunque los tres hablásemos lenguas diferentes, nos entendíamos a la perfección. Y nos entregábamos a los juegos más extraños. El juego nos unía mucho a los tres. E igualmente, mi hermano ha dejado fama de buen compositor. Ya éramos, pues, tres ilustres jóvenes jugando a los más sofisticados y excéntricos juegos, que ya he consignado en mis memorias, Las cosas como fueron. ¿No es esto muy bonito también?
Todo esto sonará a autocomplacencia, porque lo es. La juventud siempre se mira con autocomplacencia. En compañía de Carlos, desplegábamos una «chunga» y una «guasa» muy particulares y, paradójicamente, muy británicas. Pues otra cosa más he de añadir: Leyendo posteriormente el Tristram Shandy, de Sterne, y Alicia a través del espejo, de Carroll, el sentido último de nuestros juegos casaba mucho con el humor de tan decantados y surrealistas escritores. Cuando lo juzgo con distancia, descubro estas similitudes, que nos honran como artistas finos y como chicos de provecho. 

Es bien curioso cómo a los tres nos animaba una voluntad de ser magos, que transforman la realidad, que juegan con los poderes combinatorios de la sorpresa. Este deseo de sorprender mágicamente, enmascarar de prodigio la realidad, nos acreditaba ya como tales artistas.
Y me complace mucho rememorar las fantasías que Carlos me sugería sobre sí mismo. Yo lo mitificaba “socarronamente” -extraño modo de mitificar- y me hacía especular su curiosa forma de ser, todo aquello por lo que yo lo respetaba como a “jefe de banda”, forastero y misterioso enviado, que también podía ser el heredero de un gran negocio particular, una factoría prestigiosa, lejos de nuestro alcance. Cosas por el estilo de esto:
-Esa factoría o empresa invisible que le han forjado y legado al nacer, parece que ya está enteramente acreditada y no hay “producto defectuoso” que salga de ella, un producto muy evolucionado y muy resistente, algo como el vinilo en el mundo textil. Así que no tiene más que explotarla con denuedo, no desaprovechar sus ventajas, como en efecto lo está haciendo. 

“Se debe a su fábrica, a su honorable empresa familiar, como legítimo heredero. Da su vida por ella, porque, secretamente, ella le mantiene a su vez.”
Sus horas de trabajo diurno y nocturno en esta su fábrica lejana, llena de chispas y de humos, y como situada en un páramo oriental y petrolero, las tenía muy bien repartidas. Aun aquejado del peor ataque de gripe, no faltaba a su fábrica; era un obrero modelo, un obrero santo. Siendo, como era, el rico heredero de la empresa, también era su esclavo.
Pero era rico, sin duda alguna. Esa riqueza era evidente para mí. Mas, en cualquier aspecto que sea, los ricos no lo tienen todo ganado. Los ricos de su especie, casi se matan por su negocio empresarial que, a pesar de todo, es lo que les da más seguridad, la única seguridad material y espiritual.
Igualmente, desde el principio, pude comprobar que, este heredero y empresario, fabricaba en aquel su inaudito taller y en serie continua, versos profundos y siempre sorprendentes. ¡Y qué volumen de producción! 

Dominaba la forma como un viejo lleno de experiencia y malicia. Y no es que tuviera facilidad versificadora, que la podría tener cual-quiera; es que todo su pensamiento se volvía sistemáticamente poético, desde el momento en que comenzaba a mezclar y conjugar las palabras en su gran dinamo central. Un aparato catedralicio, que emitía un ruido atronador “en silencio”. De esta estupenda refinería, las palabras salían transformadas en un material polimorfo y enigmático, que coincidía con la más decantada poesía de todos los tiempos. 

- ¡Anda con el tío! Se lo ha montado bien. ¡Si viera su padre cómo ha hecho prosperar el negocio!
El probo y secreto industrial era menudo y delgado, pero pensaba y sentía en gigantesco -como tal empresario a gran escala- hasta cuando el gigante deseaba pensar y sentir como un niño, cosa que lograba porque era “poderoso”. Un poderoso que nos otorgaba el privilegio de tratarlo como a un igual, de jugar y bromear con él y tomarnos toda clase de familiaridades. Familiaridades, a veces tan impertinentes, que le procurábamos un disgusto, más bien un berrinche. El gran industrial embozado, como si fuera mister Ford, dignamente ofendido, protestaba:
-No me respetáis. No tenéis derecho.
No. Algunas veces no se le respetaba, pero nadie ponía en cuestión que por dentro era ese “jefe de banda”, el forastero y alienígena bien adaptado, el heredero de una secreta empresa, situada en un “más allá” lejanísimo y estepario. 

Este conflicto, a él mismo se le hacía muy notorio y, en consecuencia, optaba siempre por resignarse. Carlos se ha resignado mucho en este mundo, pero siempre se ha quitado la espina recurriendo a su industrial negocio, atendiendo a su fábrica -herencia de familia- situada allá lejos, en un distante páramo; su fábrica nocturna, llena de chispas y de humos, igual a esas enigmáticas factorías que vemos desfilar en la noche desde las ventanillas de un tren. 

Allá se dirige el rico heredero, el patrón modelo de obrero, sacrificado a su deber, con su carpeta bajo el brazo, con su impermeable de pasar por chubascos, con sus botas de pisar largos charcos, llenos de potasios y amoniacos... Se va a consolar con lo que tiene, que es nada menos que eso, ese inmenso dominio fabril. Él conoce y reconoce su entrañable valor y sabe que es, en suma, lo que le ha dado fama: Su secreta refinería. La historia es tanto más bonita, cuanto termina así de bien. 

¡Salud, Carlos!



CARLOS EDMUNDO DE ORY. -



CON FERNANDO POLAVIEJA Y LUIS EDUARDO AUTE
Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923 - Thézy-Glimont, Francia, 2010) fue un poeta, ensayista y traductor, principal representante del postismo. Su obra más personal se produjo tras su traslado a Madrid en 1942 desde su Cádiz natal. Allí, junto a Eduardo Chicharro Briones y Silvano Sernesi, fundó el Postismo. Una selección de poemas de esta época apareció en 1945 con el título de “Versos de pronto”.

En 1951 se inició una nueva etapa en su poesía con la publicación del manifiesto introrrealista. En él abogaba por la creación de un arte que sea manifestación de la realidad interna del hombre, expresado en un lenguaje que ha de surgir como invención a partir de misteriosos estados de conciencia. En 1968 creó el APO (Atelier de Poésie Ouverte). Se inicia entonces una tercera etapa, en la que la labor poética es entendida como creación colectiva.

En el año 2006 recibió el Título Honorífico de “Hijo predilecto de Andalucía”, concedido por la Junta de Andalucía. Murió el 11 de noviembre de 2010 en Thézy-Glimont, Francia, donde residía, a la edad de 87 años. Su archivo fue donado por su esposa Laure Lachéroy de Ory a la ciudad de Cádiz, en una fundación que lleva su nombre. Está compuesto por 8.394 libros y revistas.

Sus obras de poesía principales son:

Los sonetos (Taurus, 1963)
Poesía 1945-1969 (Edhasa, 1970)
Técnica y llanto (Llibres de Sinera, 1971)
Lee sin temor (Editora Nacional, 1976)
Metanoia (Cátedra, 1978)
Energeia (Poesía 1940-1977) (Plaza & Janés, 1978)
La flauta prohibida (Zero, 1979)
Aerolitos (Observatorio, 1985)
Soneto vivo (Anthropos, 1988)
Melos melancolía (Igitur, 2003)
Música de lobo (Antología poética 1941-2001) (Galaxia Gutenberg, 2003).

SUS VERSOS MUSICADOS:

En 1978, el cantante José Luis Zorro (José Luis García Martín), que formó parte del grupo “Los lobos”, colabora en el disco colectivo llamado “Abolición. Canciones y textos contra la pena de muerte”, poniéndole música al poema “Lo muerto” (corte B4). 










El disco se reeditó en formato CD en 1996.









En 1995, el grupo madrileño de música heavy metal llamado Xharathorn (creado en Getafe, Madrid, en 1992) editan la casete “Iberian wrath” (Ira ibérica) donde, en el corte A2, le ponen música al poema “Poderes”.









Al año siguiente, editan el maxi single “Inmemorial atlantic veneration”, donde vuelven a editarlo en el corte 3.

Oh noche poderosa ya han entrado tus ojos,
ya puedes ser madura como un dolor perfecto;
oh lamento perdido ya han entrado tus reyes,
al pie de las anónimas y enfermas oquedades.





En 2002, el cantautor gaditano Juan Luis Pineda (Cádiz, 1973) edita el CD “Jaula de grillos” donde, en el corte 4 canta el poema “Para Laurence”.








PARA LAURENCE

En 2007, el cantautor Luis Eduardo Aute (Manila, Filipinas, 1943) edita su CD “A día de hoy” donde, en el corte 14 le pone música y canta el poema “Cuando no cante más”.








Ese mismo año, Luis Eduardo Aute y el cantautor Fernando Polavieja (Santander, 1947; aunque reside desde niño en Jerez de la Frontera, Cádiz), editan un trabajo dedicado al poeta gaditano. 

Se trata del libro CD “El desenterrador de vivos”, donde le ponen música y cantan catorce poemas de Carlos Edmundo de Ory (siete Aute y siete Fernando Polavieja), además de en DVD con el documental “Apuntes de un encuentro con Carlos Edmundo de Ory”, de Álvaro Forqué, y un prólogo de Francisco Nieva.

Una “Nota a esta edición” nos dice:


Este libro, “El desenterrador de vivos”, es fruto de la admiración y la amistad. En él, Carlos Edmundo de Ory ha logrado -con su obra y su contagioso entusiasmo- aunar los esfuerzos de artistas, productores, editores e instituciones. Aquí confluyen elementos diversos, pero que apuntan todos hacia un mismo blanco de búsqueda y de encuentro: poemas, aerolitos y collages del autor, dibujos de sus amigos, canciones de Luis Eduardo Aute y Fernando Polavieja, un documental de Álvaro Forqué o el prefacio de Francisco Nieva. Bajo la sombra del entusiasmo y la aventura poética de Carlos Edmundo de Ory, cada texto, cada elemento gráfico, cada canción, han hallado su lugar en este singular collage que el lector tiene ahora en sus manos. Los editores y cuantas personas en él han participado con tesón y empeño para hacerlo realidad, confían en que servirá para abrir las puertas del fascinante universo poético de Carlos Edmundo de Ory, en el que el único camino digno de seguirse es el que desconoce el trazo preestablecido o los límites impuestos. 

Los editores no pueden más que reiterar su agradecimiento a Carlos Edmundo de Ory, Laure Lachéroy, Luis Pérez, Luis Eduardo Ante, Fernando Polavieja y Antonia Osorno por habernos confiado la gratificante tarea de convertir en libro una ilusión.

Los temas de Aute son siete:

1. Rosa mía. 
2. Carta.
3. Estoy callado.
4 Cuando no cante más (tema ya editado por él ese año).
5 De mi estilo y tinteros.
6 Finis musicae.

FINIS MUSICAE


7 Las estrellas y la belleza.
Los siete de Fernando Polavieja son:
8. Totum revolutum
 
TOTUM REVOLUTUM


9. En un café.
10. Antifonero.
11. Para Laurence. (poema que en 2002 le puso música Juan Luis Pineda). 
12. Tres cosas.
12. Conjuro.
13. Un maestro de Job.
14. Soneto escrito en la taberna.

En 2010, el cantautor sevillano Daniel Mata (Sevilla, 1978), editó el CD “…poesía cantada” donde, en el corte 11 le pone música y canta “Parece ser que el hombre” con su grupo “En el callejón del gato”.








En 2011, el cantautor Fernando Lobo de Dueñas (Cádiz, 1979) edita el CD “Encrucijada” donde, en el corte 4 canta el poema “Si tuviera”.








SI TUVIERA

Y el cantautor Juan Luis Pineda vuelve a cantarle a Carlos Edmundo de Ory, en su CD de 2013 llamado “Coordenadas”, con el tema “Estoy que amo”.










Y, en este video, editado el 13 de noviembre de 2016, podemos escuchar a Fernando Polavieja, acompañado por Javier Salmerón (Jerez de la Frontera, Cádiz, 19--), en el tema “Músico de la vida”, con música de Fernando Polavieja, que lo han cantado en sus espectáculos conjuntos “Cantan a poetas andaluces”.













MÚSICO DE LA VIDA



DISCOGRAFÍA:

VVCC: Abolición Canciones y textos contra la pena de muerte, LP (Dial-Nevada ND-52.5033, 1978); LP Edición especial para amnistía internacional, LP (Nevada ‎54.9446, 1978); CD (Dial-Diamante 96309, 1996).
XHARATHORN: Iberian wrath, MC (Inferos productions, 1995).
---. Inmemorial atlantic veneration, CD, (New Gotia- Requiem Records ‎NGR 006, 1996).
JUAN LUIS PINERDA: Jaula de grillos, CD (Kainós KAI -001, 2002).
LUIS EDUARDO AUTE: A día de hoy, CD (Sony-BMG 88697081022, 2007).
VV.CC: El desenterrador de vivos, LCD (Galaxia-Gutenberg 8481096490, 2007).
DANIEL MATA: Poesía cantada, CD (Seis Producciones, 2010).
FERNANDEO LOBO: Encrucijada, CD (2011).
JUAN LUIS PINEDA: Coordenadas, CD (Coordenadas Producciones, 2013).