miércoles, 24 de enero de 2018

NUEVO DISCO DE JAVIER ALCIBAR



Traemos hoy a estas páginas, un disco recién salido de un cantante, que ya ha aparecido en estas páginas por haber musicado, desde el país vasco, versos de poetas a los que dedicamos algunos trabajos en su momento. Se trata del cantante Javier Alcibar (Francisco Javier Alcibar Aspuru: Bilbao, 1962), que ha sacado al mercado el CD “Como si nunca hubiéramos venido”, su segundo disco tras trece años sin grabar.


El disco fue presentado en Bilbao, en la tienda Fnac, el 22 de junio de 2017 y en San Sebastián, el 30 de septiembre en Kutxa Kultur, la sede cultural de la Obra Social de la Kutxa.

Lo habíamos mencionado en dos ocasiones. Una, en febrero de 2011, cuando hablamos de los poemas musicados del libro “Versos y oraciones de caminante” de León Felipe, pues le puso música al poema VII de este libro, con el título “Esta noche no hubo luna” (v. 3).


También lo mencionamos en marzo de 2017, cuando le dedicamos un extenso trabajo al poeta José Agustín Goytisolo, en la “Parte VI: 2010-2017”, por ser también el autor de dos canciones basadas en poemas suyos: “Bilbao song” y “No necesito desvelo”.

La primera, en forma de blues, es el poema segundo de la sección IV del libro “Algo sucede” (1968). Lo vuelve a editar en “Taller de arquitectura” (1977) y en “A veces gran amor” (1981), p. 200-201 P.C. El poema lo escribió José Agustín Goytisolo cuando conoció Bilbao por primera vez y el título se lo inspiró el poema que escribió Bertold Brecht con el mismo título.

El segundo, es el poema L del libro “Los pasos del cazador” (1980) p. 422 P.C. Aparece en el libro “A veces gran amor” (1981) con el título “No necesito desvelo” (v. 6). El título está sacado del primer verso del poema y es un poema erótico que cuenta la historia de un hombre que atraviesa la frontera con Portugal por Cáceres, pues allí le espera una mujer.


EL COMIENZO. -

Javier Alcibar es licenciado en Filología Hispánica y ha colaborado en diversas revistas literarias. Comenzó su carrera musical en el grupo de “rhythm and blues” llamadoLos golfos de Bizkaia (1992-1998), nacido en 1992 en los barrios de Santutxu y Txurdinaga (Bilbao). Ensayaban en el local de la Asociación La Caldera de Otxarkoaga. En cuanto a ese estilo musical fueron, a escala local, bastante buenos, dando multitud de conciertos dentro del circuito hostelero de Vizcaya y en fiestas de diferentes localidades vascas y navarras. La banda la componían: Ángel Lorenzo (guitarra y coros), Iñigo González Serrano “El trampero” (guitarra y voz), Javier Alcibar “Lumpenharp” (armónica, voz y letrista), Manu Monge Ganuzas (batería y coros) y Luis Solo (bajo, voz y coros). 


Tras numerosos conciertos, la banda grabó el disco “Nadie” y se disolvió en 1998.









 
EL POETA. -

El cambio de siglo supuso para él un replanteamiento en su actividad musical y comenzó un periodo de actividad literaria, con la publicación de dos libros de poemas: “El baile de los cojos” (Pamplona: Pamiela, 2000; ISBN: 978-84-7681-306-5) y “De inciertos destinos” (Vitoria: Bassarai, 2002; ISBN: 978-84-8985-277-8). 

El escritor y periodista Pedro Ugarte Tamayo (Bilbao, 1963) escribió en una crónica del diario El País sobre este libro lo siguiente:

Es una poesía dura y descarnada, teñida de amargura existencial, una poesía que pone al ser humano y su condición en el centro de la reflexión poética.


No hay espacio en esta poesía condensada para la ambientación paisajística, el retrato físico o el desarrollo narrativo. No hay lugar para el anecdotario literario. Se trata, sobre todo, de un retrato interior. El poeta indaga en ese espacio profundo de la conciencia donde las preguntas son tan radicales como imposibles las respuestas concretas. Sobre un fondo de desesperanza se esconde una esforzada fe en el ser humano, que parece redimirse a costa de su propio sufrimiento, un ser humano que, a pesar de todo, aún guarda algo de inocencia perdida en lo más oculto de su propia identidad.


En esta poesía hay un vago, pero muy intenso, sentimiento solidario, en el sentido de remitirnos a un dolor primero, originario, absolutamente indisociable de la propia condición humana. Por eso, y habida cuenta de la escueta brevedad de la mayoría poemas, diferenciar el mensaje del texto y el texto mismo se hace muy difícil, aunque quizás en ello resida una de las principales virtudes estilísticas del autor. No se trata de una poesía para leer de forma descuidada. La estructura del verso resulta muy legible, pero toda su dureza reside en el significado, en el atroz lugar interior al que nos remite.


Al contrario que en su primer libro, Javier Alcibar opta ahora, en muchas ocasiones, por alargar el verso, pero siempre en busca de la misma sentenciosidad. También evita ahora algunos sutiles juegos tipográficos a los que recurría a menudo en su obra anterior, aunque siempre se habían subordinado al mensaje poético y nunca resultaban gratuitos.


Cuando la poesía vasca en castellano parecía ser una foto fija desde hacía casi un par de décadas, la aparición de la poesía de Javier Alcíbar ha sido uno de los acontecimientos más notables de los últimos años.

EL CANTANTE. -

Al año siguiente, Javier Alcíbar comenzó a cantar de nuevo con un grupo que denominó “La Sombra”, formado por él (guitarra eléctrica, armónica y voz) y por Ignacio Allende González “Yen” (guitarra acústica). Cantaba poemas musicados de poetas como León Felipe, José Agustín Goytisolo, y poemas suyos, musicados y adaptados por él, como la canción “Buscador de tesoros” basada en un poema de su libro “El baile de los cojos” y que no llegaron a grabar. 

En noviembre de 2004, graban su primer disco de producción propia, al que llamaron “Y una más”, colaborando en él Miguel Ángel Rebollo (guitarra española). Eran quince canciones sobre poemas propios de sus dos libros editados, y de los libros inéditos Hechizos y desencantos y Poemas para no volver. También contenía tres poemas muscadsos de León Felipe (Tábara, Zamora, 1884 - Ciudad de México, 1968), José Ángel Valente (Orense, 1929 - Ginebra, Suiza, 2000) y Carlos Oquendo de Amat (Puno, Perú, 1905 - Guadarrama, Madrid, 1936).

Lo presentaron en el Teatro Barakaldo de Vizcaya, con muy buena acogida de público y de crítica. Los temas eran:

1. Blanco.
2. Dunas de Liencres.
3. Rosa de agua.
4. En la ONU hablaba UNO (asamblea internacional).
5. Siembra
6. Todo puedo ser.
7. Aldeanita. Poema de Carlos Oquendo de Amat.
8. En el bolsillo interior de mi chaqueta (muñequita de cristal).
9. Rota la cadena.
10. Abjuración do Galileo.
11. El baile de los cojos.
12. La piel de la serpiente toma el sol.
13. Esta noche no hubo luna. Poema de León Felipe.
14. No acaba la calle (tratado do urbanismo).
15. Fragmento XXVII. Poema de José Ángel Valente.

También colaboran en 2005, en otro CD llamado “La Caldera...”, editado en La Coruña por “Falcatruada imaxe e música”, que contenía canciones de seis de los siete grupos que ensayaban en los locales situados en el Centro Cívico del barrio bilbaíno de Otxarkoaga: Liary (Bohemian Dust), Ciudadano Kain, El Gato Negro (EGN), Ikaria, The Sandman y La Sombra (Falcautrada Fal-115, 2005).




EL DISCO.-

Como si nunca hubiéramos venido” es por tanto su segundo disco como solista, tras una espera de trece años (en los que estuvo preparando un tercer libro de poesía, además de un proyecto frustrado de editar un disco con el sello autor de la SGAE (el sello se cerró tras los escándalos de la sociedad de autores). Tras este intento, decidió sacar el disco sin ninguna ayuda y solo con su guitarra, con la productora “Joni Records Art”. Él mismo ha contado: “Mis canciones gustaron mucho a personas como Aute, que intentaron apoyarme, o Juan Ibáñez, director creativo de Warner, pero al final no pudieron hacer nada. La industria discográfica se mueve únicamente en asuntos muy trillados y comerciales”. 

Lo componen catorce canciones acústicas (con dos cortes con el apoyo de una guitarra eléctrica a cargo de Johnny Vincent, productor y responsable de los estudios Joni Records Art, donde se ha grabado el disco). Incluye poemas musicados (además de suyos propios), de José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928 - 1999), Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836 - Madrid, 1870) y, ​quizás lo más curioso del disco, una estrofa de un poema de la poeta estadounidense Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886)

En las canciones (blues, baladas, rock…) sobresale, sobre todo, el uso de la armónica, que nos recuerda la música folk estadounidense de los 60. Según cuenta: “he escuchado mucho a Dylan y a Neil Young y a Los Who, pero también a Moustaki, a Brassens, a Paco Ibáñez, a Silvio, a Veneno, a Antonio Vega y a Itoiz”.

El disco, con un diseño que recuerda los viejos vinilos (una delicia para los que somos nostálgicos de ese soporte), está presentado en una carpeta de formato tríptico, con un librito de 29 páginas, donde vienen las letras de las canciones, y al final, una pequeña explicación de cada canción y su procedencia. La portada y todo el diseño están basados en una foto hecha con su propio móvil, en la arena de la playa de La Concha de San Sebastián (aunque recuerda a esa foto de la pastilla de hachís de la portada del LP del grupo Veneno). La letra del título del disco y del autor, están escritas en la propia arena. Él mismo comenta que “escribir en la arena o publicar, no es tan diferente. Al final no queda nada, solo la satisfacción por el resultado y el momento que viviste”. El disco se vende en algunas tiendas de música de Bilbao (de momento no está en Spotify) y directamente el autor (10 euros más gastos de envío en: alcibarjavi@gmail.com).

Los temas que contienen son:

1. Cristal de bohemia. Es un poema suyo musicado. 
 
2. Bilbao song. Adaptación del poema segundo de la sección IV del libro “Algo sucede”, de 1968, de José Agustín Goytisolo.


3. Nana de la chica triste. Otro poema suyo musicado.
4. Rima 41. La preciosa rima XLI de Gustavo Adolfo Bécquer, poco musicada.

5. A veces. Creada con unas estrofas del poema del mismo título de José Agustín Goytisolo, único poema de la sección I del libro “A veces gran amor” (1981), p. 461 P.C., aunque en posteriores antologías sufre considerables modificaciones. 




6. Bala perdida. Una canción, pues letra y música surgen a la vez.
7. Tierra nueva. Un poema suyo.
8. Ruego de aterrizaje. Sobre tres poemas suyos: “Parábola como un mal sueño”, “Ruego de despegue” y “Ruego de aterrizaje”.
9. Rosa de plástico. Canción suya.
10. No necesito desvelo. Como comentamos, es un poema de José Agustín Goytisolo (poema L del libro “Los pasos del cazador” de 1980). 


11. Time is money. Título inglés, pero cantada en español. Basada en su poema “Auto de fe” de su libro “Los inciertos destinos”.
12. Otro día sin sol. Canción suya.
13. Poema de Emily Dickinson. Estrofa de un poema de esta poeta estadounidense.
14. Seguir. Canción suya.

Como ven, un disco completo: lleno de poesía, de sensibilidad, pero también lleno de ritmo, que recomiendo que lo compren los amantes de este género.