jueves, 27 de abril de 2017

JOSE ZORRILLA Y LA MÚSICA. QUINTA PARTE.



LA SEGUNDA MITAD DEL XX . -
 
Terminamos hoy esta serie dedicada al Bicentenario de José Zorrilla. En esta quinta parte veremos el uso de sus poemas en la segunda mitad del siglo XX (y principios del XXI) por músicos, cantantes y grupos musicales de muy diversa índole.










El primero del que vamos a hablar es del compositor argentino Waldo de los Ríos (Osvaldo Nicolás Ferraro Gutiérrez: Buenos Aires, Argentina, 1934 - Madrid, 1977). Estudió composición en el Conservatorio Nacional de la Música de Buenos Aires. En 1958 (con 23 años) se trasladó a Estados Unidos y en 1962 a España. Aquí trabajo como autor de bandas sonoras para películas y arreglista de canciones para las casas discográficas. En 1976 comenzó a trabajar en una obra musical sobre Don Juan Tenorio, poniéndole música a mueve canciones con textos de Zorrilla. Estas ocho canciones de la obra musical las registró en la SGAE (Código SGAE: 3.712.556; Código ISWC: T-041.482.357-6) y son las siguientes:

1. Ángel de amor.
2. Aquí es patrón que se ofrece.
3. Cual gritan esos malditos.
4. Dios mío cuanto he soñado.
5. El rap de don Juan.
6. No se mas por compasión.
7. Que noche válgame Dios.
8. Tarantella de don Juan Butarelli.

La primera de ellas, “Ángel de amor” (la famosa escena del sofá), con el título “Melódico de Don Juan a Doña Inés”, podemos escucharla en el CD “Waldo de los Ríos. Música de cine”, disco editado en Argentina en 2007 para conmemorar el 30 aniversario de la muerte del compositor (está en el corte 8). Se trata de una grabación casera (una maqueta) que en 1976 le dejó grabada a su esposa, en la que explica el tema y en donde se nota la poca calidad de la grabación, pero que sin duda es un documento histórico-musical de gran valor. La obra no pudo estrenarse pues, víctima de una depresión aguda, se suicidó en Madrid el 28 de marzo de 1977 (antes de cumplir los 43 años), tras dispararse con una escopeta.

ÁNGEL DE AMOR


En 1980, el cantante llamado Manzanita (José Manuel Ortega Heredia: Madrid, 1956 - Alhaurín de la Torre, Málaga, 2004), también le canta a Zorrilla. Nació en un ambiente flamenco: a los nueve años tocaba la guitarra en tablaos, y a los once acompañaba en las giras a Enrique Morente, de quien tomó el gusto por los poetas y la literatura. 

En muchos de sus LP le puso música a poemas de Lorca, Lope de Vega, Bécquer, Sor Juana Inés d la Cruz, Góngora y Zorrilla. De éste, en su segundo disco, con nombre becqueriano: “Espíritu sin nombre” (CBS 1980), le puso música y cantó el tema “Romance árabe”, en el corte B5 (Código SGAE: 202.639; Código ISWC: T-041.061.409-3), con un estilo personal con matices de rumba flamenca. Murió a los 48 años, víctima de un paro cardíaco.

El texto de la canción está extraído del poema “Oriental”, que apareció en el libro “Poesías de Don José Zorrilla. Tomo I” (Madrid, imprenta de I. Sancha, 1837); p. 62-64. Utiliza las estrofas 1, 2, 3, 9, 12 y 13 de este poema de 19 estrofas de cuatro versos (versos 1-12; y 33-40; 20 versos de 64). Además las palabras “mujer” y cristiana” del poema, son sustituidas por la palabra “gitana”. 








 
 
ORIENTAL


Ese mismo año, otro cantante graba este tema. Se trata del cantante Zíngaro (Antonio Barrull Salazar: La Coruña, 1949), que en su segundo LP, llamado “Sones de llanto y fuego” (CBS, 1980), graba la versión de Manzanita en el corte B1, editándolo también en un disco single.










ORIENTAL


En la década de los 90, el grupo de folk de Valladolid "Candeal", creado en los 70, y cuyos actuales componentes son: Félix Pérez Alonso, Alfonso Gato León, Nicolás Falagán, Toño Campomanes y Toño Ortega Fernández, editan su CD “Campo grande” (Several Records, 1996). Allí graban dos temas con letra de nuestro poeta.






La primera es “Tarde de otoño” (corte 6), con música del folclorista Joaquín Díaz González (Zamora, 1947). El poema también se encuentra en el libro “Poesías de Don José Zorrilla. Tomo I” (Madrid, imprenta de I. Sancha, 1837); p. 85-88.











La otra es “Conclusión” (corte 9), con música de Antonio Ortega Fernández y Félix Pérez Alonso (dos de los componentes del grupo). El poema está en el libro “Poesías de Don José Zorrilla. Tomo VI” (Madrid, imprenta de Yenes, 1839); p. 167-175.













 EL SIGGLO XXI.-

En 2011 la cantante catalana Tati Cervià y el grupo de música sefardí que fusionan los ritmos tradicionales con el jazz, llamado “Sepharazz Mishpaha”, y formado por: Luis González (piano); Toni Pujol (contrabajo) y César Martínez (batería), editan el CD “Kantikas de la kukuvaya” (Terranegra, 2011). En él ponen música a un poema de Zorrilla. Se trata del tema “Corriendo van por la vega. Romance, norte de África” (está en el corte 6). Como se ve, es el poema “Oriental”, del libro “Poesías de Don José Zorrilla. Tomo I” (Madrid, imprenta de I. Sancha, 1837); p. 62-64.



Y por último decir que en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía de Madrid (Calle Gran Vía, 66) se ha venido representando desde el 6 de octubre hasta el 23 de diciembre de 2016 la obra “Don Juan. Un musical a sangre y fuego”. Por primera vez la obra original de Zorrilla “Don Juan Tenorio” se ha convertido en un musical al estilo de Broadway.












El mexicano Antonio Calvo es el autor de las partituras que ha seguido fielmente el texto de Zorrilla. El español Ignacio García se ocupó de la puesta en escena, con la sucesión de secuencias también fiel al texto original. En España ha sido el estreno mundial como teatro musical, y detrás hay más de 20 años de trabajo intenso por parte del compositor Antonio Calvo y su equipo de producción capitaneado por Alejandro García.


Los actores/cantantes fueron: Toni Bernetti (don Juan Tenorio); Estíbaliz Martyn (doña Inés); Gonzalo Montes (comendador); Patricia Clark (Brígida); David Velardo (don Luis Mejía); Nacho Bergareche (don Diego); Gonzalo Larrazábal (Marcos Ciutti); Ricardo Vergara (mesonero Butarelli); Carlos M. Salgado (capitán Centellas) y Héctor Otones (Avellaneda).


Y el equipo de producción estuvo formado por: Ignacio García (dirección); Tino Sánchez (dirección escénica y coreografía); Julio Awad (dirección musical); Antonio Calvo y Rafael Perrín (música); Alejandro García (productor) y Enrique Espinosa (director de producción) 

ÁNGEL DE AMOR


Reproducimos una crítica (sin firma) aparecida en los medios de comunicación por esas fechas:  

“Don Juan, un musical a sangre y fuego” es un proyecto que lleva 27 años preparándose, gracias al empeño del compositor Antonio Calvo y al apoyo del productor Alejandro García, pieza clave en los festivales de cine más importantes de México, como el Baja Film Festival y Morbido Fest. Toda esta dedicación merece nuestra atención. Por ello, antes de escribir nuestra opinión, hemos ido a verla varias veces, y hemos leído en varias ocasiones lo que opinan sus fans y sus detractores.

Convertir “Don Juan Tenorio” en un musical es todo un reto. Una aventura. Un texto tan leído, visto y escuchado, que los españoles sienten como suyo. Siendo así, había que dotar al espectáculo de los mejores elementos artísticos y técnicos. Para ofrecer al público un espectáculo elaborado, sólido y divertido. No olvidemos que el teatro, además de encerrar crítica, historia y cultura, debe ir envuelto por el ingrediente distintivo: Entretenimiento. Pero este Don Juan, a pesar de su despliegue de medios, no siempre lo consigue.



Los personajes principales, Don Juan y Doña Inés, interpretados por Toni Bernetti y Estíbaliz Martyn, están… correctos. Buenas voces y buena puesta en escena. Pero … ¿Cómo creer a dos enamorados, que apenas se miran? Falta complicidad entre ellos. No hablamos de química, que la tienen, sino de hacernos creer que estamos ante una de las historias de amor más grandes de todos los tiempos. Afortunadamente, el resto del elenco está absolutamente sensacional. La voz y la composición de personaje Don Luis Mejía, de David Velardo, son un regalo. Gonzalo Montes sobresale en su papel de Comendador. Pero el ingenio y la picardía de Patricia Clark brillan cada vez que aparece Brígida. El director Ignacio García consigue con el elenco secundario lo que no acierta con los protagonistas principales. Así como lo consigue Tino Sánchez con sus atrevidas coreografías. Todos. Absolutamente todos los asistentes, queríamos una máscara y formar parte de ese magnífico carnaval, al inicio de la obra.

Fascinante es también la labor escenográfica del equipo de Miguel Brayda. El decorado, cambia más de 20 veces, al margen de estar en constante movimiento, para recrear diferentes ambientes. 14 salidas diferentes para los actores. 7 entradas a nivel de escenario y otras 7 en la parte superior del decorado, sin incluir las entradas y salidas por el patio de butacas. Técnicamente, ha habido muy pocas producciones españolas a ese nivel. La programación de iluminación es brillante, envolvente, perfecta. Incapaces de diferenciar entre actores reales y hologramas digitales. Sin contar la perfección técnica de los momentos en los que levita Doña Inés. Además, el director de orquesta sigue la obra a través de una gran pantalla bajo el escenario, en la que, gracias a los infrarrojos de una cámara, puede ver lo que pasa en escena incluso cuando ésta está en total oscuridad.

Otro sobresaliente para el musical Don Juan es el vestuario, obra de Lluis Juste de Nin y la diseñadora Eloise Kazan. Han conseguido la atemporalidad: Un vestuario que podría utilizarse hoy y en aquella época, sin que nadie se extrañara. Una mezcla de diseños y materiales, de cuero y cremalleras, de botas y hebillas, que te permiten imaginar que estás en aquella época, y saber que sigues en pleno siglo XXI. Uso muy definido para los colores (Rojo pasión para Don Juan, Blanco inmaculado para Doña Inés, verde esperanza para Don Luis Mejía…). Bravo.

Pero no todo son virtudes. El responsable de sonido del Teatro de la Luz Philips lleva tiempo ausente. Ya hemos comentado en otras ocasiones que en este teatro duelen los tímpanos a menudo. Que no es necesario reventar los oídos al público. Que muchas veces, menos, es más. Y que es necesario realizar un equilibrio entre música, voces y efectos de sonido. Hay que realizar un esfuerzo titánico para entender lo que dicen los personajes. Y si, además, el texto es recitado en verso, con expresiones de castellano antiguo, y además cantado, entonces, es im-pres-cin-di-ble realizar una labor mucho más exhaustiva en la mezcla final de sonido. Todas las personas con las que hemos comentado este aspecto han respondido lo mismo: No se entiende.

Otro de los puntos delicados del musical es la música, sorprendentemente. La labor musical de Antonio Calvo y Julio Awad tiene momentos geniales, pero un tanto irregulares. Es extraño escuchar a Don Juan Tenorio cantar jazz, pop u otros géneros musicales contemporáneos. La música esta vez no consigue esta vez la atemporalidad que sí consiguió el vestuario. Además, al ser cantada toda la obra, carecen de criterio unificado esos cambios de estilo tan marcados. Tal vez, si no fuera cantada toda la obra, y combinara música con diálogos hablados, se hubiese entendido mejor el texto, habría mejor cabida para discretos cambios de estilo musical, y habría mejorado el resultado final.

En cualquier caso, "Don Juan, un musical a sangre y fuego" es un espectáculo que tienes que ver. El trabajo de años de un equipo de profesionales de dedicados acercar una de nuestras obras clásicas a nuestro público más joven. Una versión respetuosa con la obra de José Zorrilla, al que apenas se mete la tijera, y permita contar la historia adecuadamente sin perder su esencia.

DISCOGRAFÍA. -

WALDO DE LOS RÍOS: Música de cine. 1977-2007. 30 aniversario, CD (Melopea Discos CDMSE 5164, 2007). Editado en Argentina.
MANZANITA: Espíritu sin nombre, LP (CBS S 84392, 1980).
ZÍNGARO: Sones de llanto y fuego, LP (CBS S 84932, 1980).
---. No te voy a perdonar / Romance árabe, SP (CBS A-1096, 1980).
CANDEAL: Campo grande, CD (Several Records SCD-640, 1996); MC (Several Records SC.640, 1996).
TATI CERVIÁ: Kantikas de la kukuvaya, CD (Terranegra TRNG004CD, 2011)

martes, 25 de abril de 2017

JOSÉ ZORRILLA Y LA MÚSICA. CUARTA PARTE.




José Zorrilla muere en 1893, pero los músicos de la restauración continúan fijándose en sus poemas para ponerles música y cantarlos. En 1896, cumpliendo la voluntad del poeta, sus restos fueron trasladados a su ciudad natal, Valladolid. Ese año, para homenajearlo, el compositor (y abogado) aragonés Fermín María Álvarez Mediavilla (Zaragoza, 1833 - Barcelona, 1898) le compone música al poema “Serenata morisca”, poema que escribió en París en 1852, en su segunda estancia en esa capital, al año de llegar allí.

La partitura consta de seis páginas y otra con el texto del poema (Madrid, Zozaya, [1896]). Se encuentra una copia en la BNE (sig. MP/259/37), que está dedicada al Marqués de Alta - Villa (José Ramiro de la Puente González Nandín: Sevilla, 1845 - Madrid, 1909).

La partitura se vuelve a editar ya entrado en siglo XX (Madrid; Bilbao: Sociedad Anónima Casa Dotesio, [1900 o post.]). Se conserva una copia de esta edición en la Biblioteca de Cataluña (sig. M 4405/16), donada por la cantante catalana Concepción Badía Millás (Barcelona, 1898 - 1975).

Es un poema aparecido en el libro “Granada. Poema oriental precedido de la leyenda de Al-Hamar. Tomo Segundo” (París, imprenta de Pillet Fils Ainé, 1852). Está en la sección “Libro noveno. Parte II” (p. 300-304). Es un poema dividido en tres partes de 23 estrofas cada una, y un estribillo de cinco estrofas. 










Dos años después, es una mujer la que por primera vez le pone música a un poema de Zorrilla. Nos referimos a Ascensión Martínez Ramírez (Badajoz, 1855 - 1934) compositora que obtuvo un premio de composición en 1876 en la Escuela Nacional de Música, recibiendo críticas elogiosas por sus sinfonías (la primera fue estrenada en audiencia particular para la Infanta Isabel).

En 1898 edita la partitura “La margen del arroyo. Romanza para canto y piano” (BNE: sig. MP/1401/28).









El poema apareció por primera vez en la revista “El liceo artístico y literario español” del mes de abril de 1838 (p. 8-13), Liceo del que Zorrilla era miembro desde su fundación un año antes. Ese mismo año lo editó en el tomo III de sus Poesías (Madrid, Imprenta de José María Ripullés, 1838); p. 60-65. También lo editó en México en 1840 en el “Repertorio de literatura y variedades”, Volumen 1 (Ciudad de México, Miguel González, 1840); p. 172-173.

La primera estrofa dice: "¡que dulce es ver muellemente/..." (muellemente significa: delicada y suavemente; con blandura).







Entre 1907 y 1909, el compositor Julio Gómez (Domingo Julio Gómez García: Madrid, 1886 - 1973) compone el ciclo que titula “Tres melodías”. Es un tríptico de tres canciones con poemas de Heinrich Heine, José Zorrilla y Ramón de Campoamor, que recibió la medalla de oro y diploma en la Exposición Regional de Valencia. La de nuestro poeta es la segunda y la titula “La siesta”, de la que realizó en 1923 una versión para voz y orquesta. 

Julio Gómez de una generación intermedia entre las de 1898 y 1927 (a la que pertenecen Conrado del Campo, Joaquín Turina, Oscar Esplá, Jesús Guridi y el padre Donostia). Fue bibliotecario, profesor, crítico musical, musicólogo, compositor y Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad Central (Complutense).


El texto pertenece a la primera parte del poema “Esencia de rosa”, poema dividido en siete partes. Apareció en el libro “Lecturas públicas hechas en el Ateneo científico y literario de Madrid y en el Teatro de Jovellanos en 1877 por su autor” (Madrid, Librería de V. Suárez, 1877); p. 314-315. En junio de ese mismo año lo publicó en el suplemento artístico de la revista “La ilustración española y americana” (nº XXI; p. 382-383), dedicándosela a su amigo, el poeta Antonio Grilo.










Podemos escuchar este tema en la grabación en CD realizada por Anna Tonna (mezzosoprano) y Jorge Robaina (piano) titulada “Las canciones de Julio Gómez” (Verso, 2011). Está en el corte 2. 









En 1911, el compositor y pianista riojano Jacinto Ruiz Manzanares (Corera, La Rioja, 1872 - Valencia, 1937), profesor del Conservatorio de Valencia y discípulo de Emilio Arrieta, compone la “Canción del prisionero”. La partitura (Madrid, Fuentes y Asenjo, 1911; BNE: sig. MP/174/3) se la dedica al barítono Ignacio Tabuyo (Rentería, Guipúzcoa, 1863 - San Sebastián, Guipúzcoa, 1947).

El texto aparece con el título “Canción” en “Poesías de Don José Zorrilla. Tomo IV”; p. 220-221 (Madrid, Imprenta de don José María Ripulles, 1839). Es un poema de 45 versos, con un estribillo de cinco versos.







Hacia 1921, un compositor que sabemos poco de él: Luís B. Barea, compone la partitura de cuatro páginas llamada “Flores. Canción poética” (BNE: sig. MP/359/15). Está editada en Madrid y el impresor fue A. Matamala. No hemos sabido identificar el texto.


Y, por último, comentar que, en los años 30, el compositor José Luis Iturralde Pérez (San Sebastián, Guipúzcoa, 1908 - 1985) compone el tríptico poético “Escenas de la Pasión para voz con acompañamiento”, obra que está compuesta por: 1. Vía Crucis (poema de Gerardo Diego); 2. A María (de Zorrilla) y 3. Muerte de Jesús (de Lope de Vega). Se conserva una partitura en ERESBIL (Archivo Vasco de la Música), entidad localizada en Rentería (Guipúzcoa); sig. E/ITU-07/R-02.

José Luis Iturralde Pérez estudió solfeo, piano, órgano, violín, armonía y composición en su ciudad natal y en Madrid amplió estudios con el maestro Conrado del Campo los años 30.



Como ya hemos comentado, el poema “A María” apareció en el libro “Recuerdos y fantasías” (Madrid, Imprenta de José María Repullés, 1844). Aparece en la p. 153 y es un poema de cuatro estrofas de cuatro versos cada una, y de la que se han hecho muchas versiones musicales de ella. 











DISCOGRAFÍA. -

Anna Tonna (mezzosoprano); Jorge Robaina (piano): Las canciones de Julio Gómez, CD (Verso VRS 2106, 2011).

PARTITURAS. -

ÁLVAREZ, F. M: Serenata morisca. Madrid; Bilbao, Sociedad Anónima Casa Dotesio, [1900 o post.]. 7 p.
MARTÍNEZ, Ascensión: La margen del arroyo. Romanza para canto y piano.
RUIZ MANZANARES, Jacinto: Canción del prisionero. Madrid, Fuentes y Asenjo, [1911]. 7 p.
BAREA, Luis B: Flores. canción poética Madrid, [s.n.] (A. Matamala, impresor), [1921]. 4 p.