jueves, 17 de mayo de 2018

CHILI VALVERDE: LA ENAMORADA DE JUAN RAMÓN JIMENEZ


Hoy le vamos a dedicar la página a una cantante onubense que, con su obra está difundiendo la poesía de Juan ramón Jiménez, poniéndole música a sus poemas. Su nombre es María Auxiliadora Pérez Calero (Valverde del Camino, Huelva, 19- ; IPI: 271.637.656), conocida artísticamente por el nombre de “Chili Valverde”, que ha editado hasta el momento, tres trabajos dedicados al poeta moguereño.

La cantante andaluza asegura que es una admiradora de muchos poetas, entre los que cita a Lorca, Benedetti o el indio Rabindranath Tagore, aunque en este caso no obvia que el propio Juan Ramón era seguidor de él, y sus versos habían sido traducidos al castellano por su propia mujer, Zenobia.

Cuando te pones a musicar una poesía, no le puedes quitar los puntos y las comas, hay que cantarla como la ideó el poeta, y había frases imposibles de sacar adelante”, recuerda a la hora de hablar de su obra.

Su primer trabajo fue “Juan Ramón y yo”, que editó en 2001 aunque, como ella misma dice en una entrevista para la agencia Efe: “mi relación con la música relacionada con Juan Ramón Jiménez la empecé en 1997, pero no pude grabar hasta el año 2001”.

El CD incluía 11 poemas de Juan ramón Jiménez:



1. El primer nido. Poema CCIX de la sección “V España” del libro “Diario de un poeta recién casado” (1917). p. 253
Código SGAE: 3.685.044; Código ISWC: T-041.479.670-5
2. Vino primero, pura. Poema del libro “Eternidades 1916-1917” (1918).
Código SGAE: 3.685.038; Código ISWC: T-041.479.668-1
3. Platero y yo. Capítulo I del libro “Platero y yo” (1914).
Código SGAE: 3.685.062; Código ISWC: T-041.479.676-1
4. Yo no soy yo. Poema del libro “Eternidades” (1918).
Código SGAE: 3.685.053; Código ISWC: T-041.479.673-8
5. Moguer mío. Poema de la sección “Pastorales con Dios” (2. Valle de Montemayor) del libro “Pastorales” (1911).
Código SGAE: 3.685.041; Código ISWC: T-041.479.669-2
6. La alta niña. Poema de la sección “Pastorales con Dios” (2. Valle de Montemayor) del libro “Pastorales” (1911).
Código SGAE: 3.685.060; Código ISWC: T-041.479.675-0
7. Para dar un alivio a estas penas. Poema VII del libro “Arias tristes 1901-1903” (1903).
Código SGAE: 3.685.025; Código ISWC: T-041.479.666-9
8. Molino de viento, rojo. Poema de la sección “El valle” del libro “Pastorales” 1905.
Código SGAE: 3.685.057; Código ISWC: T-041.479.674-9
9. Un despertar de Moguer. Poema de la sección “1. Nubes sobre mi calle” del libro “Nubes sobre Moguer” (ed. en 1990).
Código SGAE 3.685.050; Código ISWC: T-041.479.672-7
10. La estrella del pastor. Poema XI del libro “Pastorales” (1911).
Código SGAE: 3.685.032; Código ISWC: T-041.479.667-0
11. El viaje definitivo. Poema III de la sección “4 Corazón en el viento” del libro “Poemas agrestes 1910-1911”
Código SGAE: 9.320.855; Código ISWC: T-042.572.590-1

El folleto del CD contenía un texto del escritor Antonio Ramírez Almanza (Rociana del Condado, Huelva, 1956) que nos dice:

¿Hasta dónde se puede prolongar el verso de Juan Ramón? ¿Hasta dónde la longitud del tiempo, recibe en el espacio la tonalidad de las voces?
Así es la percepción del eco en la voz de Chili.
Manejando con la dulzura de los enjambres las líneas líricas de Juan Ramón, nos adentra hacia las fragancias de musicar los versos o versificar con tenues sonidos los tintineos infinitos que permiten las palabras mágicas del poeta de Moguer.
Si Juan Ramón abre las puertas inconmensurables de las estaciones poéticas a los estados de la emoción y a la mejor poesía de la literatura española contemporánea. Chili se abraza a ella como enervante fuente de surtidores musicales, troceando la palabra, sin romper la dimensión expresiva del moguereño para convertir en un refugio sonoro las sensaciones más sutiles de un poema. El poema siendo transporte de vibración esencial para el alma se condensa ahora más, protegido por la vocalidad de unas cuerdas en la garganta de Chili.
Así con su voz, haremos el primer nido, el viaje definitivo a la ensoñación, sentiremos la alta niña por los molinos del viento cuando Moguer de ellos despierte, y en la pureza desnuda de la poesía ser el poeta observado por la estrella del pastor, mientras se alivian las penas de sentir un Platero renacido.
¿Hasta dónde queremos soñar la voz en el manantial de la poesía?

Y otro texto del fallecido poeta Francisco Garfias López (Moguer, Huelva, 1921 - 2010), que dice:

Chili, esta cantautora valverdeña que tiene como un nido de melancolía en la voz, ha puesto melancolía y voz a unos bellos poemas de Juan Ramón Jiménez.
Poner música a la música es difícil, casi un milagro. Y esto es lo que ha hecho Chili con un primor insuperable: musicar, hacia dentro y hacia fuera, unos poemas esencialmente musicales.
Perdonen tanta redundancia, pero los milagros son así: belleza sobre la belleza, primor sobre el primor, alma sobre el espíritu, claridad sobre la sencillez, temblor sobre el temblor propio de la palabra.
Chili canta y su voz delgada, traspasada de sol y de lágrimas, va subrayando la delgada voz del poeta, como enamorada de sus ruiseñores naturales, como con miedo de romper la armonía, como con temor de desdibujar lo que ya tiene un dibujo eterno, como para que quede para siempre fija “La libélula vaga” de la que hablaba Rubén Darío, la libélula imposible y perfecta de la poesía.
De Valverde del Camino, casi en el umbral de la sierra de Huelva, nos llega el prodigio. Y nosotros, los juanramonianos, achicamos nuestra sensibilidad, la hacemos más niña para escuchar como la música airea el verso, lo sostiene, lo voltea respetuosamente para que deje una fragancia de melancolía.

En 2006 vuelve a reeditar el disco (produciéndolo ella misma), con el nombre: “A Juan Ramón”, llevando como subtítulo en la trasera del CD “Chili canta a Juan Ramón Jiménez. 2ª edición de Juan Ramón y yo”. Fue patrocinado por la Fundación El Monte, El ICAS (Instituto para la Cultura y las Artes de Sevilla), Canal Sur y la Diputación de Huelva, con motivo del trienio juanramoniano. En el interior del folleto del CD lleva esta dedicatoria: “A Juan Ramón y Zenobia, en el año de inicio del trienio 2006-2008 dedicados a su conmemoración y recuerdo” y un texto de Chili que nos dice:

Si la música y la poesía no llegan a tu alma, habla con tu Dios y pídele una explicación”. Los temas son los mismos, pero con ligeros cambios de orden. 

En 2008 edita un libro con 2 CD titulado “Mamá Pura. 23 poemas de Juan Ramón Jiménez con voz y música de Chili Valverde” (La Canyada, València: Efecto Violeta, 2008). En el primer CD, titulado “Mamá Pura”, incluía 12 nuevos temas basados en poemas de Juan Ramón Jiménez:
  
1. Al soneto con mi alma. Poema I de la sección “Al soneto con mi alma” del libro “Sonetos espirituales 1914-1915” (1917).
Código SGAE: 9.022.609; Código ISWC: T-042.521.446-5
2. Se quejaba. Poema del libro “Ellos 1918-1923”
Código SGAE: 6.684.606; Código ISWC: T-042.140.524-4
3. Oración. Poema del libro “Bonanza 1911-1912”
Código SGAE: 6.464.499; Código ISWC: T-042.050.781-8
4. Dame tu carne. Poema del libro “Idilios 1912-1913”
Código SGAE: 6.464.500; Código ISWC: T-042.050.782-9
5. El niñodiós. Poema “Cuando yo era niño Dios” del libro “Nubes 1896-1902”.
Código SGAE: 5.322.648; Código ISWC: T-041.866.442-2
6. Libertad. Poema del libro “Sonetos espirituales 1914-1915”. 1917
Código SGAE: 6.464.493; Código ISWC: T-042.050.779-4
7. Las rosas. Poema del libro “Idilios románticos 1912-1913”.
Código SGAE: 6.464.492; Código ISWC: T-042.050.778-3
8. Orilla de vuelta. Es el poema “Olvidanzas” del libro “Las hojas verdes” (1906).
Código SGAE: 5.322.662; Código ISWC: T-041.866.444-4
9. Pozo. Poema del libro “Sonetos espirituales 1912-1913”.
Código SGAE: 6.464.498; Código ISWC: T-042.050.780-7
10. Como puedo decir que no te tengo. Poema del libro “Ausencia 1913-1914”. 
Código SGAE: 5.927.431; Código ISWC: T-041.978.157-9
11. Árbol. Poema del libro “Una colina meridiana 1942-1950”.
Código SGAE: 6.464.501; Código ISWC: T-042.050.783-0
12. La imajen del amor. Poema del libro “Baladas para después” (1911).
Código SGAE: 5.322.660; Código ISWC: T-041.866.443-3

AL SONETO CON MI ALMA


El segundo CD, llamado “Zenobia”, contenía los 11 temas de su primer trabajo que denominó “Juan Ramón y yo”.

El libro comenzaba con un texto de Carmen Hernández-Pinzón Moreno, sobrina-nieta del poeta, que decía, entre otras cosas:

Yo te querría colmar de músicas...
Colmados de músicas del alma, de dos almas, la que puso el Nobel en todos sus escritos, la que Chili vuelca en su música y su voz. Agradezcamos a ambos tan hermosos regalos que enriquecen nuestras rutinas diarias y nos hacen soñar con nuevas órbitas, donde sólo se pueden encontrar la belleza, la armonía y, gracias a ellas, alcanzar la eternidad.

Otro texto de María de los Ángeles Sanz Manzano, especialista en la obra de Juan Ramón Jiménez, que nos dice, entre otras cosas:

DE POR QUÉ BROTA MÚSICA DE LA POESÍA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ 

De cada uno de los 23 poemas en verso y en prosa que componen estos discos brota música. Ritmos y cadencias nacen de los versos de Juan Ramón para vibrar, expandirse y perpetuarse en el espacio y el tiempo. Es una música de naturaleza sutil, sutilísima, casi imperceptible. Para escucharla es preciso que se haga el silencio. Cuando al fin todo calla, llega hasta nuestros “sentidos corporales y espirituales”, primero susurrante y lejana, luego nítida y penetrante, la melodía de la palabra del poeta.

No es una melodía monocorde ni repetitiva, sino plena de matices y distinta para cada lector-oidor. Juan Ramón, el dios “metamorfoseador”, el creador de las infinitas formas, quiso también que su música resonase con notas diferentes dentro del recinto sellado de cada alma. La que ahora escuchamos es la música que Chili ha percibido dentro de sí. Nos la ofrece a través de su hermosa voz. Justo cuando comenzamos a sosegarnos y a dejamos envolver por ella, una pregunta interrumpe nuestro gozoso abandono y nos mueve a la reflexión: ¿por qué la música fluye sin cesar, como “corriente infinita”, de la obra de Juan Ramón?

Desde sus inicios, el poeta concibió su poesía en íntima unión con la música y las demás artes: El objeto, el fin del arte, de las artes poéticas (literatura, pintura, música, etc.) es escribir, pintar, cantar el universo “uno”, visible e invisible. Su único objeto.

Y un texto de la investigadora de Juan Ramón, Rocío Fernández Berrocal, que nos dice (conservando la especial grafía del poeta):

Mi corazón es como esas ramas movidas por el huracán
donde hay una algarabía de pájaros.
El viento se lleva la música adonde quiere.
Juan Ramón Jiménez.

Juan Ramón Jiménez fue un cantor de la esencia de las cosas, un nombrador exacto del mundo, un cultivador exigente del ritmo. Su obra posee la medida y armonía de la mejor poesía, tan cercana a la música -él pensaba que cada poema tenía su propia música-, plena de ritmo interno, de espiritualidad y pureza lírica, de mensaje trascendental que se sobrevivió a sí misma: “La música es nuestra mejor conciencia ética y estética” -afirmó el escritor-. “Vivir yo es tener música divina en mi cuerpo; cuando esa música salga de mí, yo habré muerto”. El poeta falleció, pero le sobrevivió su literatura -música divina-, que Chili recogió en sus canciones. El Nobel deseaba que su Obra “fuese una unidad musical completa y esquisita, alta, bastante para llenar una medida humana y una medida divina” y consideraba que “la música nos sitúa en el lugar donde nuestros sentimientos se espanden en la forma y de la manera más agradable e inefable”.

Dos onubenses de nacimiento y vocación son los protagonistas de este disco: el moguereño universal, que llevó su palabra hasta senderos intransitados de belleza, dejándonos un legado humano y literario sin parangón, una Obra clásica que es un mensaje directo a la inteligencia y a la sensibilidad, y María Auxiliadora Pérez Calero, Chili Valverde, quien, dotada de un talento innato, se forjó con esfuerzo y tesón su carrera musical de manera autodidacta. Desde muy joven Chili sintió el pulso del arte, la necesidad de expresión artística y se dedicó a la música con pasión, poniendo cada actuación al servicio del arte mismo con gran desprendimiento y generosidad, intuyendo que “donde está la emoción allí está el mundo y que el idioma debe ser el de los sentimientos, porque la poesía es la música del sentimiento o tal vez mejor: el sentimiento musical mismo que revela, junto a otras manifestaciones artísticas como la música y la pintura, el secreto del mundo”. Ambos consagraron su vida a su obra con un compromiso gustoso por el trabajo bien hecho y en ambos sus raíces volaron y sus alas arraigaron para deleite de todos.

Infatigable trabajadora y de personalidad íntegra como Zenobia, Chili ha seguido desde hace años la estela poética de Juan Ramón Jiménez, musitando sus poemas con respeto y delicadeza, consciente de recrear a uno de los grandes del idioma, elevando su canto, como le gustaba a Juan Ramón, hacia lo universal y creando, como él, un estilo propio, original e inconfundible porque, según pensaba el moguereño, “el estilo es cosa del fondo del alma, (...) no es ala, sino vuelo”. Para Chili su arte, más que una profesión, es su vocación que le aflora, como a Juan Ramón, sin esfuerzo, de forma natural, lo que se refleja en cada una de sus canciones que consiguen evaporar la vida convirtiéndose en “fuente de nuestros sentimientos ideales”.

“Se es músico, pintor o poeta por gracia”, escribió Juan Ramón Jiménez. Como “gracia libre”, como “gloria del gustar”, como “gozo del temblor”, al escuchar a Chili nos asalta siempre un sobrecogimiento profundo, un hilo sutil de magia, una transparencia de voz y de nobleza. Chili es todo un descubrimiento para quienes la escuchan por primera vez y un grato regalo para quien se acerca de nuevo a ella. Muestra en sus composiciones su gran sensibilidad lírica y su profundidad como lectora de la obra de Juan Ramón porque, según él señaló, “la palabra, como la música, surje solo en el alma penetrada de la caricia esterna plenamente comprendida”. Esta comprensión, esta fusión de sensibilidades penetradas se aprecia en cada una de sus canciones.

Su música nos eleva al mundo poético de Juan Ramón Jiménez. En sus trabajos la protagonista es la poesía del escritor moguereño porque la esencia de cada canción es el ritmo del poema (la lírica es “como una conciencia musical del hombre”), la “escelencia de la música de la palabra”. La voz de Chili brota así pura y transparente, como la del Nobel.

Henry Purcell escribió que “la música es la exaltación de la poesía”, idea que se aprecia en estos discos, donde encontramos toda la fuerza, la autenticidad, la frescura y la hondura de la obra de Juan Ramón Jiménez. En ellos nos acarician suavemente las notas musicales que revolotean a modo de mariposas, “metamorfosis de colorines”, alrededor de Platero.

Pero su “obsesión” por el poeta no termina aquí. En 2014, año en que se celebró el centenario de la primera edición del libro “Platero y yo”, vuelve a editar un triple disco dedicado al poeta, llamado simplemente “Juan Ramón Jiménez”, con el patrocinio de la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía) y la Fundación ONCE. En el primer CD, llamado “Platero y yo”, nos encontramos con la grabación de once nuevos temas, basados en capítulos enteros del libro “Platero y yo”. Los temas (no registrados en la SGAE), son:

1. Dedicatoria e introducción.
2. A Platero, en el cielo de Moguer.
3. La llama.
4. Platero.

PLATERO

5. La arrulladora.
6. El pino de la corona.
7. Nostalgia.
8. Camino.
9. A Platero, en su tierra.




Según ella misma cuenta, los capítulos elegidos, “se han escogido porque había que tener en cuenta que sean capítulos que tengan musicalidad, que se pudiesen cantar bien. Los he podido sacar adelante gracias a la experiencia de haber hecho otros discos similares”. Cuando maduró la idea de ponerles música a capítulos enteros de “Platero y yo” y cantarlos, pensó que era una buena idea grabarlos en disco y editarlo junto a los dos anteriores.

El triple disco lo presentó y lo puso a la venta Chili Valverde ese mismo año, en el teatro Puerta del Andévalo de su localidad. También ha cantado estos temas en universidades y actos dedicados al poeta.

En su trayectoria musical, también tiene composiciones propias (más de un centenar de temas propios), aunque ha tenido una especial predilección por la poesía, y más concretamente por Juan Ramón Jiménez. “Sobre todo, Juan Ramón es nuestro poeta, y hay que apoyarlo con cosas como esta”, nos dice Chili. Pero avanza que está preparando “no uno, sino varios discos, con letras de poetas como Lorca y algunos poemas de tema religioso, pero adaptados a los tiempos actuales, con letras de Teresa de Jesús”.


También en junio de 2014 se presentó el libro “Platero y yo. Lectura fácil”. Lo editó la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía) en colaboración con la Asociación Lectura Fácil. Es una versión de este libro que utiliza un lenguaje claro y directo, con frases cortas y con una sola idea principal en cada oración. Narra los acontecimientos en orden cronológico y no hay exceso de personajes. El cuerpo de letra es grande, con márgenes e interlineados generosos, las líneas tienen una anchura máxima de 60 caracteres y respetan las unidades sintácticas del texto. Las ilustraciones descriptivas son de Judit Canela, y contiene un CD con algunos de los capítulos musicados e interpretados por Chili Valverde. La edición es de Ana Crespo Bordes, licenciada en Periodismo y en Traducción e Interpretación.

DISCOGRAFÍA:

CHILI: Juan Ramón y yo, CD (Notaalta CDMP-C4-513N, 2001).
---. A Juan Ramón, CD (Sonidisco 2006).
---. Mamá pura LCD (Sonidisco-Efecto Violeta, 2008). ISBN: 978-84-935613-5-2
---. Juan Ramón Jiménez, 3CD (2014).
JIMÉNEZ, Juan Ramón: Platero y yo. Sevilla: UNIA, 2014. ISBN: 978-84-79932-54-1

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