viernes, 29 de abril de 2016

LOS POEMAS DE MIGUEL HERNANDEZ EN EL CANTE FLAMENCO


Dedico esta página a Andrés Raya Saro (Fernán Núñez, Córdoba, 1943). Su pasión por el flamenco le llevó a fundar en 1970 una peña flamenca en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid, donde dieron recitales las mayores figuras de aquel momento, siendo pionero en introducir el flamenco en la universidad. Fundó en 1974 en Madrid, junto a José Luis Ortiz Nuevo (Archidona, Málaga, 1948), la editorial flamenca “Ediciones Demófilo”, donde se han publicado más de una treintena de libros sobre el tema. Catedrático de matemáticas en la Escuela de Magisterio de la Universidad de Córdoba, es un investigador y difusor de nuestro legado flamenco, en distintos medios de comunicación, tanto como ensayista, como bloguero





LOS POEMAS DE MIGUEL HERNANDEZ EN EL CANTE FLAMENCO EN LOS AÑOS 70


Coincidiendo con la aparición el pasado año de la edición de una caja con seis CD de Enrique Morente llamada “…y al volver la vista atrás. Sus primeras grabaciones en EMI / Hispavox (1966-1971). Restauradas y remasterizadas” (Warner Music, 2015), donde se editan los cinco primeros discos de Morente (entre ellos, el que Morente le dedicó a los poemas de Miguel Hernández), más un CD llamado “Grabaciones restauradas y rarezas”, donde aparece el tema “Aceituneros”, tema censurado en España cuando salió el disco, vamos a analizar en esta página los usos que se han hecho de los poemas de Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, Alicante, 1910 - Alicante, 1942) en las letras del cante flamenco, recogidos en grabaciones fonográficas. Comenzaremos hoy por la década de los 70 (1970-1979).

Utilizaremos para este estudio, la edición de la “Obra poética completa” (Madrid: Alianza, 1982), edición a cargo de Leopoldo de Luis (Leopoldo Urrutia de Luis: Córdoba, 1918 - Madrid, 2005) y Jorge Urrutia (Madrid, 1945).




EL PRIMERO, MORENTE.-



Desde mediados de los años 60, ya se estaban utilizando los poemas de Miguel Hernández para ponerles música, hacer canciones con ellos y grabarlos en discos. Desde que Paco Ibáñez editara en España los discos que grabó en Francia, algunos jóvenes estudiantes ya grabaron en la editora EDUMSA canciones basadas en sus poemas. Pero fue en los 70, cuando en el mundo del flamenco se interesó también por estos poemas, al ver en ellos ese espíritu contestatario que estaban buscando los cantantes que se identificaron con otra manera de transmitir su arte, basado en un contenido más social en las letras que grababan.


Seguramente fue el cantaor Enrique Morente Cotelo (Granada, 1942 - Madrid, 2010), el primero en darse cuenta de que los versos del poeta podían muy bien adaptarse a los distintos palos del flamenco y transmitir con ellos lo que muchos jóvenes y no tan jóvenes deseaban escuchar en ese espacio de libertad que suele ser la música. En una entrevista concedida en 2008 a la periodista Ángeles Cáceres, comentó: “Estando yo en un tablao de Madrid [formaba parte del elenco de artistas del Zambra], me eché amigos universitarios del Colegio Mayor San Juan Evangelista, y lo primero que me dieron los puñeteros fue un libro de Miguel. Lo conocí a través de ellos y tomé conciencia política”. Esto ocurría en noviembre de 1969. Tenía Morente veintisiete años, y los “amigos universitarios” eran Andrés Raya y Ortiz Nuevo (véase la página: “Morente leyendo a Hernández”, del blog “Flamenco en mi memoria” de 5 de junio de 2012):



Siguiendo a Andrés Raya, en diciembre de 1969 “…El niño yuntero sonó en el Colegio Mayor San Juan Evangelista. Fue la primera vez que allí sonó una voz flamenca en directo y la primera que lo hicieron por flamenco y para toda España los textos del poeta alicantino”. 


Al año siguiente, en la última semana de enero o la primera de febrero en 1970: “varias colegialas del Colegio Mayor Isabel de España querían organizar un acto flamenco, recurrieron a nosotros y les dijimos que podíamos llevar a Enrique Morente y que, de paso, éste podría cantarnos cosas del poeta de Orihuela. Así se montó un recital en el cual el cantaor de Granada estaría acompañado a la guitarra por el hijo del cantaor Antonio Piñana”. Allí cantó “Sentado sobre los muertos” (romance); “El niño yuntero” (malagueñas); “Nanas de la cebolla” (nanas) y “Aceituneros” (peteneras).

“Hubo más cosas del poeta alicantino. En medio de unos cantes por alegrías, apareció esta estrofa (versos 105-108) del poema “Llamo a la juventud” del libro “Viento del pueblo” (1937), que no mantuvo Morente en su repertorio posterior (pág. 339 O.P.C.):


La  juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.

(Andrés Raya: “Morente y Hernández en la Universidad”, 1 de mayo de 2013)



El recital fue presentado por Andrés Raya Saro, ante un salón de actos repleto de estudiantes. Entre otras cosas dijo: 


“En esta línea se nos presenta Enrique Morente. Al mismo tiempo que cultiva las formas musicales más puras del flamenco, intenta ampliar su temática dando cabida en la misma a problemas actuales. Así, ha cantado al campesino andaluz, al emigrante, etc. En esta búsqueda de nuevos temas, ha tropezado recientemente con los textos de un poeta que, si bien no es andaluz, se adecua por su carácter de poeta populista al carácter del cante. Nos referimos a Miguel Hernández. En este recital Enrique Morente estrenará algunas letras del mismo. La validez o no validez de este intento, es algo que dejo a vuestro juicio”.



1970-JUAN TORRES.-



Pero la primera grabación que hemos podido localizar se trata de un disco single de diciembre de 1970, del cantaor Juan Torres, cantaor de Jerez de la Frontera (Cádiz) afincado en Barcelona, que muy pronto sería conocido por el apodo de “El ciclón de Jerez”. El disco se titula “Villancicos de la Casa de Andalucía en Barcelona”, y en él participan la “Escolanía Padres Jesuitas de Barcelona” y el guitarrista Remolino hijo (José Luis Cortés Camacho). Es un single de dos temas (villancicos flamencos), en donde se utilizan estrofas sueltas de poemas de García Lorca, Lope de Vega, Miguel Hernández y temas populares. De este poeta se utiliza en el corte B, llamado “Peteneras”, en la segunda parte, los versos 1-4 del poema “El niño yuntero” (primera estrofa del poema).


Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello;
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Y en la cuarta parte de las peteneras, los versos 53-56 (estrofa 14), de este mismo poema del libro “Viento del pueblo” (1937). Págs. 330-331 O.P.C.


¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

En la trasera de la carpeta podemos leer el siguiente texto:



La navidad representa una conmemoración que no se agota en la idílica estampa de costumbre. Cierto sin duda que el júbilo figura entre sus notas fundamentales, pero no se olvide como ya Lope de Vega señaló, que, una mañana no lejana, serían fiel “Las flores del pesebre”. De esto ha sabido siempre mucho el pueblo andaluz, a la vez alegre y profundo, sutil y auténtico. Creemos, por tal motivo, que a un tiempo  se corresponde con la evocación navideña la música de aquel moreno gitano, garboso y vibrante que García Lorca hizo tan popular. También por igual razón, se ha incorporado el grito de la petenera, con toda su “oscura raza”, en compañía de unas voces infantiles que cantan a coro la música de otra petenera más suave, a punto casi de olvidarse por completo. Para el texto literario, hemos acudido a poetas españoles de indudable jerarquía, como son Lope de Vega, Miguel Hernández, García Lorca y el romancero anónimo. Nuestro mayor deseo es que, a través de la voz de JUAN TORRES, suenen estos dos villancicos como un mensaje de hermandad auténtica en Andalucía, en Cataluña, en España toda y en el mundo todo, si ello fuera posible.



1971-ENRIQUE MORENTE.-


Siguiendo de nuevo a Andrés Raya (“Homenaje flamenco a Miguel Hernández”: 3 de mayo de 2013): “El cantaor propuso a su casa discográfica (Hispavox) la posibilidad de grabar un disco en el que se incluyeran cantes con letras de Miguel Hernández. Hispavox, cuyo portavoz para temas flamencos era el querido amigo Blas Vega, acepta y, ya en 1971, aparece en el mercado un L.P. de Morente cuyo título es “Homenaje flamenco a Miguel Hernández”. 


La compañía discográfica Hispavox pasa por la censura en el mes de marzo, los cuatro temas con poemas de Miguel Hernández que van a componer el disco (Sentado sobre los muertos, El niño yuntero, Nanas de la cebolla y Aceituneros) y las calificas a todas, menos a “Nanas de la cebolla” como “no radiables” (ver: Relación nº 63 de Textos gramofónicos calificados como “no radiables” por la Dirección General de Radiodifusión y Televisión de 31 de marzo de 1971).


Seguramente fueron estas razones por la que la casa discográfica, aunque el disco se graba en España en aquel verano, se edita primeramente en México en septiembre de 1971. Para el diseño de la carpeta se contrata los servicios del fotógrafo Ontañón (Francisco Ontañón Núñez: Barcelona, 1930 - Madrid, 2008), que le hace al artista una serie de fotos de estudio en diferentes posturas.



El director, productor y actor de cine y teatro mexicano Juan Ibáñez (Juan Ignacio Ibáñez Díez-Gutiérrez: Guanajuato, México, 1938 - México, D.F., 2000), que había escrito la presentación del disco mexicano a petición de Gamma (Hixpavox México), visita a Morente, junto con algunas personas que habían convivido en la cárcel con Miguel Hernández (seguramente estaría Buero Vallejo), en el tablao Zambra de Madrid, donde trabajaba, y le propone una gira de cuarenta días por México para promocionar el disco. La estancia se prolongó hasta mayo de 1972 (18 meses) pues, como el mismo Morente reconoció “…con el [disco] me signifiqué, pero en la vida hay que tomar partido” (Ver: Alain Derbez: La jornada semanal, 6 de febrero de 2011).




El disco mexicano contenía cuatro poemas musicados de Miguel Hernández (mas tres temas con letras populares). En la cara A1 “Sentado sobre los muertos” (Romance), acompañado en la guitarra por Parrilla de Jerez (Manuel Fernández Molina: Jerez de la Frontera, Cádiz, 1945 - 2009). Utiliza los versos: 7-10, 19-28, 39-46, 49-52 y 73-76 de este extenso poema del mismo título, de 76 versos, del libro “Viento del pueblo” (1937). Págs. 326-327 O. P. C.
  

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Aunque te faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes. 

asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.

en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
Y un solo trago es la muerte.


En el corte A2, “El niño yuntero” (Malagueñas). Le acompaña en la guitarra: “Perico el del Lunar (hijo)” (Pedro del Valle Castro: Madrid, 1940). Utiliza las estrofas 1ª, 14ª y 15ª (versos 1-4 y 53-60) de este poema del mismo título, también del libro “Viento del pueblo”, págs. 330-331 O.P.C.



Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.



 EL NIÑO YUNTERO


En el corte A3, “Nanas de la cebolla” (nanas), acompañado a la guitarra por “Perico el del lunar”. Utiliza las estrofas 1ª, 2ª, 3ª, 5ª y partes de la 8ª y 12ª (versos: 1-21, 29-35, 50-53 y 82-84 de este poema de 84 versos, aparecido en el libro “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941). Págs. 497-501 O.P.C.



La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
Escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.


No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.




NANAS DE LA CEBOLLA







Y en la cara B1, el tema “Aceituneros” (peteneras), con la guitarra de “Perico el del lunar”. Utiliza las estrofas 1ª, 6ª y 7ª (versos 1-4 y 21-28) de este poema de igual título, de 48 versos, del libro “Viento del pueblo”, págs. 346-348 O.P.C. 



Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién

quién levantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.




ACEITUNEROS


Como hemos indicado, la carpeta del disco llevaba en su trasera, un texto del productor mexicano Juan Ignacio Ibáñez Díez-Gutiérrez que decía lo siguiente:


No creo que el cante sea un canto aparte. Me gusta el arte de Morente porque es arte, no porque es “cante”.


El cante nació del cante; hijo de sí mismo, no tiene principio porque es infinito. No tiene ley porque nace de la contradicción. Vino de todas partes y lo trajeron todos. España lo parió y no lo hizo. Hijo de gitano, de árabe, de celta, de romano, de judío, de godo, de cristiano (¿converso?). Hijo de todos, el cante engendra el cante. La mano de La Macarrona se seduce a sí misma y se vuelve paloma; golpe de caballo y toro, pie de Carmen La Amaya; Picasso toro caballo sol hombre toro paloma mano bufón madre toro minotauro amante cante, cante de Maicena, de Lobitos, de el de La Matrona, de todos los de ahora, los de antes, de los que vendrán; juego de Altamira. Los animales juegan con el ojo, el pie, la lengua, la mano del artista. Toro, lamento de hombre, de brujo o perro, cante de Goya. ¿A quién no ensordece el tiempo del perro enterrado en la arena? El sonido entra por un ojo, la mancha no sustituye al ruido; es música. El ojo de Velázquez es más que el ojo. El cante no es un arte “aparte”. No hay artes “aparte”. El arte y la ciencia eran (son) una misma cosa; como España, corno realidad, como Españamérica, no ha terminado de formarse. El cante, queja alegre de la búsqueda no del encuentro, es arte. El cante no puede ser víctima de eruditos (hijos de la razón que no de la verdad). Clásico del exceso, barroco del equilibrio... milagro de Góngora, desengaño generoso de Cervantes, padre (o hijo) de un cuchillo de Quevedo, dulce melancolía de Baltasar Gracián. Todo es cante. Todo. Miguel Hernández nos cantó a todos, y todos por la espada-lengua de Morente le cantamos a Miguel (si, asesino es el que olvida... Miguel... Miguel). Miguel Hernández, el de la triste indiferencia, sabio mago de nuestra tristeza, de nuestro miedo, de nuestra muerte que siempre es de todos... o de nadie, como Dios, como el cante; como las blasfemias (o las dudas) de Buñuel o de Valle. Siempre de todos, como todo. Como el arte. Como el tiempo. Como el origen.


Morente canta el cante. Morente no mata el cante. Lo busca, lo respeta y lo renueva. Lo mueve. El arte de Morente va al tiempo y viene del tiempo; fiel a sí mismo ha creado su estilo en la búsqueda de la pureza no del puritanismo. No es “cantaor sirviente”. Es artista. 


                                                                       JUAN IBAÑEZ (Ciudad de México, agosto 1971)





A finales de ese mismo año, se edita en España el disco. El diseño de la carpeta se mantiene el mismo. En la trasera de la carpeta, junto al texto de Juan Ibáñez, aparece otro del poeta y crítico flamenco Manuel Ríos-Ruiz Cinterco (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1934), que decía lo siguiente:



La voz de ENRIQUE MORENTE es un clamor dulcemente dolorido, un gran abanico que se abre majestuoso y rítmico. ENRIQUE MORENTE levanta su redonda voz cantaora y nos parece como si surcara extensos y hundidos horizontes, mares sin confines, abismos de la historia, cual si arara en el aire con sus quiebros y sus lloros, o como si dibujara con sus ayes, a buril, unas pecas de sabor arcaico, mosaicos de arábigos perfiles, alhambras por los cerros, ENRIQUE MORENTE alza con su solemne voz las mismísimas columnas del alma andaluza, la filosofía de una comarca, de su raza vieja, hecha copla ardiente, meditativa, bella como una dalia y, a la vez, retorcida como la raíz del olivo. 


Sí, ENRIQUE MORENTE es un cantaor con son milenario, con justeza natural para cada estilo, con pleno conocimiento de su arte, con unas facultades asombrosas para conseguir esa armonía que precisa el cante entre cabeza y corazón, de ahí su maestría interpretativa y su personalidad. Pero su gran lección estriba en saber valorar cada tercio por lo que tiene de sustancial latido humano, en mostrarnos musicalmente el significado literario de la copla, su mensaje intrínseco, con una limpieza de dicción admirable y con un vivo sentimiento estremecido de emoción. Todo ello unido a su poderío, a los matices que consigue remontar, voltear, desde el pecho a la garganta. Y tan cargado está de sensaciones su cante, que los conjuros de sus sentimientos podemos, incluso, leerlos en su frente y en sus manos, porque acompaña su decir con una plástica expresión física, temperamental y turbadora, de puro genio andaluz, de innata elegancia varonil y flamenca. 


Con ENRIQUE MORENTE el cante ha ganado dimensión, evolución natural, desde las más recónditas esencias puede decirse que la ha injertado al cante una cultura poética que ya tiene resonancia popular -el decir profundo y claro de Machado y Miguel Hernández-, y sobre todo una sutil donosura, quizás una recuperada o nueva melodía, un hermoso clamor jondo al compás de nuestro tiempo. 


                                                                                                               MANUEL RIOS RUIZ



Pero existe una diferencia en el vinilo: en el corte B1 no aparece el tema “Aceituneros”, que está sustituido por otro cante, con letra popular. Seguramente se debió a una “autocensura” de la casa discográfica, que no publicó este cante por peteneras en España hasta 1978, y con el título “Andaluces de Jaén” (título que popularizó Paco Ibáñez), en un LP colectivo llamado “Himno de Andalucía”, junto a otros temas de sevillanas de “Amigos de Gines”, “Los romeros de la puebla” y “Los marismeños”, entre otros (Hispavox, 1978; también producido por José Blas Vega). Está en el corte A5.




1975-PACO MOYANO.-


En 1975, se edita el primer disco LP de un joven cantaor andaluz (hoy retirado y dedicado a la hostelería), llamado Paco Moyano (Francisco de Asís Fernández Moyano, Alhama, Granada, 1951). En el disco, llamado “El cante de Paco Moyano”, que le acompaña en la guitara “Perico, el del lunar, hijo” (Pedro del Valle Castro: Madrid, 1940), utiliza para sus cantes, además de temas populares, una canción de Atahualpa Yupanqui y textos de los poetas: Luis Álvarez Lencero (Badajoz, 1923 - Mérida, Badajoz, 1983); Manuel Balmaseda González (Écija, Sevilla, 1857 - Sevilla, 1882) y Miguel Hernández, del que le pone música a dos cantes: 


En el corte A3, unas “bulerías por soleá”, donde utiliza en la primera estrofa del cante, el poema 82 del “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941), pág. 503 O.P.C. 


Ni te lavas ni te peinas
ni sales de ese rincón.
Contigo queda la sombra,
conmigo el sol.

En la segunda, el poema 96 de ese mismo libro (pág. 508 O.P.C.)

Dicen que parezco otro,
pero sigo siendo el mismo
desde tu vientre remoto.

Y en la tercera, el poema 98, también del mismo libro (pág. 509 O.P.C.)



¿Quién llenará este vacío
de cielo desalentado
que dejó tu cuerpo al mío?



Y en el corte B2, llamado Polo, utiliza las estrofas 1 y 4 (versos 1-4 y 13-16) del poema llamado “Cantar”, también del libro “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941), pág. 513 O.P.C.



Es la casa un palomar
y la cama un jazminero.
Las puertas de par en par
y en el fondo el mundo entero.

Alrededor de tu piel
ato y desato la mía.
Un mediodía de miel
rezumas: un mediodía.


La carpeta abatible, llevaba un texto de presentación del poeta, periodista y crítico de flamenco Manuel Ríos Ruiz Cinterco, que dice:

  

La persistencia del cante flamenco va unida a una época da revalorización que ha durado dos décadas y que actualmente exige una especie de renovación sin perder sus más puras esencias. Por ello nos congratula la aparición de nuevas voces, de cantaores jóvenes dispuestos a mantener los cánones legítimos, las leyes artísticas que non legaron los maestros de antaño, sin que esto sea  óbice para intentar la búsqueda, la puesta en hora con el tiempo que nos ha tocado vivir de un decir genuinamente andaluz que, sobrepasando las características do todo folklore, se ha constituido en arte con reconocimiento universal. 


Uno de los nuevos intérpretes que le han nacido al cante flamenco es Paco Moyano, natural de Alhama (Granada), quien en muy poco tiempo ha conseguido la atención de muchos aficionados porque intuyen en él a un verdadero enamorado de la copla de su tierra en sus estilos más jondos. Paco Moyano se siente antes que nada responsable como cantaor, de ahí que le preocupen las formas de los estilos sobre todos los demás matices. Y también el intento de lograr una personalidad, un algo que distinga su decir sobre las demás voces del cante. Así, en este su primer L.P. en su primer recital discográfico, acompañado por 1a cualificada guitarra de Perico el del Lunar, Paco Moyano interpreta con buen gesto la toná, la siguiriya, la soleá, el polo, la bambera, la soleá-bulería, la media granaina y los tientos, mezclando los versos copleros populares y propios con poemas de Miguel Hernández, Álvarez Lancero [sic], Balmaseda y Atahualpa Yupanqui, en un deseo de renovar el acervo poético del canto flamenco. 


Indiscutiblemente, en Paco Moyano, por juventud, afición y cualidades cantaoras, existe toda una auténtica promesa del cante flamenco, como puede comprobarse con la audición de esto disco.



Manuel RIOS RUIZ



1976 - LUIS MARÍN.-



En 1976, el cantaor andaluz residente en el barrio madrileño de Vallecas (muerto tempranamente, con 29 años de edad), Luis Marín (Ronda, Málaga, 1948 - Madrid, 1978), edita el disco “Cantata de Andalucía”, basada en cantes tradicionales y en textos (y recitaciones) del escritor Andrés Sorel (Segovia, 1937). Utiliza además, textos de Antonio Machado y de Miguel Hernández. De éste, en el cante por Liviana-Serrana (corte A5) canta, en las estrofas segunda y tercera del cante, los cuatro primeros versos de las estrofas 2ª y 11ª de las “Nanas de la cebolla” (versos: 8-11 y 71-74), poema 74 del libro “Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941), págs. 498 y 500 O.P.C. El guitarrista de la grabación es también “Perico, el del lunar” y el texto de Andrés Sorel que precede el cante es el siguiente:



¿Que se hizo de los jueces justos, de las ciencias y letras, de las mezquitas de naranjos, de los florecientes regadíos, de la Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada arábigas?, ¿qué del Guadalquivir?, liso vientre de mujer cubierto de verde túnica, uniendo pasado y presente en un mismo lamento arrastrado a lo largo de seiscientos cincuenta kilómetros, siempre al encuentro de África, tan presente, cantando.



En la cuna del hambre
mi niño estaba;
con sangre de cebolla
se amamantaba.


Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.



LIVIANA SERRANA




1976-PACA QUINTERO.-



Y también este año, la cantante Paca Quintero graba el casete “Las dos Españas”, en donde, con cante flamenco, canta poemas de Antonio y Manuel Machado, Pablo Neruda, Rafael Alberti, José Martí y Miguel Hernández. De éste, en el corte B1, canta “El niño yuntero”, con ritmo de rumba. En la guitarra está Antonio Zeri.

Como hemos indicado, el poema pertenece al libro “Viento del pueblo” (1937); págs. 330-331 O.P.C.




 

1977 - ENRIQUE MORENTE.-



Al año siguiente, es de nuevo el cantaor granadino Enrique Morente, el que vuelve a los poemas de Miguel Hernández. En su LP “Despegando” compone, a partir del poema 29 “Elegía”, del libro “El rayo que no cesa” (1934-1935), págs. 251-253 O.P.C., el tema “Compañero” (corte A3). El guitarrista que le acompaña es “Pepe Habichuela” (José Antonio Carmona Carmona: Granada, 1944). Utiliza para el tema, los versos: 1-3, 8-13, 16-18, 22-26, 34-39, y 46-49 de este poema (27 de 49 versos).






 COMPAÑERO




1978 - LAVENTA.-



Este año, la cantante Laventa (que solo sabemos que se llama Antonia), edita un LP llamado “Al compás del viento”, donde canta completo por bulerías, el soneto “Casi nada” (corte A1), poema del mismo nombre, aparecido en 1932 en la revista “El gallo crisis” (pág. 181 O.P.C.).

La música es de José Sánchez Gómez Pecino “Pepe de Lucía” (Algeciras, Cádiz, 1945). Los guitarristas son: “Enrique de Melchor” (Enrique Jiménez Ramírez: Marchena, Sevilla, 1950 - Madrid, 2012) e Isidro Muñoz (Isidro Muñoz Alcón: Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1952), y los arreglos son de José Miguel Évoras. El dibujo de la portada es un retrato de la artista realizado por Máximo Moreno (Sevilla, 1947). Utiliza todo el poema, comenzando la canción con la estrofa “Casi nada casi nada, ay, ay, ay”


Manantial casi fuente; casi río
fuente; ya casi mar casi río apenas;
mar casi – casi océano de frío,
Principio y Fin del agua y las arenas.



Casi azul, casi cano, casi umbrío,
casi cielo salino con antenas,
casi diafanidad, casi vacío
casi lleno de arpones y ballenas.


Participo del ave por el trino;
por la proximidad, polvo, del lodo,
participas, desierto, del oasis.



Distancia, de la vena del camino:
por la gracia de Dios -¡ved!-, casi todo.
Gran-Todo-de-la-nada-de-los-casis.



 CASI NADA







Este año, la cantaora “Roció de Lopera (Águeda Ruiz Luque: Lopera, Jaén, 1929), edita un disco y una casete, donde canta el poema “Aceituneros”, con el título “Aceituneros de Jaén”, por peteneras (corte B3). Utiliza las dos primeras estrofas del poema, y en los créditos menciona al cantante Ángel Corpa, del grupo folk andaluz Jarcha, que grabó este tema tres años antes en su LP “Andalucía vive” (Novola-Zafiro NLX-1052, 1975). A la guitarra está Vicente "El granaíno" (Vicente Fernández Maldonado: Granada, 1927).
















DISCOGRAFÍA.-


JUAN TORRES: Villancicos de la Casa de Andalucía en Barcelona. Escolanía Padres Jesuitas de Barcelona, SG (Belter P-32, 1970).
ENRIQUE MORENTE: Homenaje flamenco a Miguel Hernández, LP (Hispavox-Gamma GH 10-395, 1971). Editado en México.
---. Homenaje flamenco a Miguel Hernández, LP (Hispavox-Clave 18 1251 S, 1971); MC (Hispavox-Clave 88 1251, 1976); MC (Hispavox-Ondina C 20.515, 1982); LP (Hispavox 130 080, 1983); MC (Hispavox 230 080, 1983); CD (Hispavox 7243-83765621, 1996); CD (EMI, 2000); 4CD (EMI Music 50999 7 39460 2 1, 2012) CD 4.
VV.CC.: Himno de Andalucía, LP (Hispavox S 60.045, 1978); LP (Hispavox ‎ (30) 130 187, 1984). MC (Hispavox CAJ-11, 1984). Corte A5: Andaluces de Jaén.
VV.CC.: Viva Andalucía, MC (Hispavox C 60.045, 1978). Corte A5: Andaluces de Jaén.
VV.CC.: Por romances y alboreás, MC (Hispavox 256 7942394, 1990); CD (Hispavox 7 94239, 1992). Corte B6: Sentado sobre los muertos.
VV.CC: Poetas para el cante. Miguel Hernández, Alberti, Blas Infante, R. de León, LP (EMI-Odeón 056 8992381, 1992); MC (EMI-Odeón 256 7992384, 1992); CD (EMI-Odeón, 1992).
VV.CC: Los flamencos cantan a Miguel Hernández. Para la libertad, CD (Universal Music 0602537257560, 2013). Corte 2: Nanas de la cebolla.       
ENRIQUE MORENTE: …y al volver la vista atrás. Sus primeras grabaciones en EMI / Hispavox (1966-1971). Restauradas y remasterizadas, 6CD (El perro andaluz, 2014).
PACO MOYANO: El cante de Paco Moyano, LP (Zafiro-CFE-Explosión ES-34115, 1975); MC (Zafiro-CFE-Explosión CE-4115, 1975); CAR (Zafiro-CFE-Explosión C8E-4115, 1975).
LUIS MARÍN: Cantata de Andalucía, LP (Movieplay-Gong S-32.817, 1976); MC (Movieplay-Gong 530176, 1976).
PACA QUINTERO: Las dos Españas, MC (Portadores de sonidos PDS 179549 (304), 1976).
ENRIQUE MORENTE: Despegando, LP (CBS S 82568, 1977); MC (CBS 40-32175, 1982); MC (Sony-CBS 484355-4, 1996); CD (Sony-CBS COL/484355-2042, 1996); CD (Sony-BMG Music 88697354922, 2008).
LAVENTA: Al compás del viento, LP (CBS S 82577, 1978); MC (Velero CSP 40-15242, 1978); MC (Velero CASE-10657, 1978); Cuando me miras, SG (CBS 6910, 1978). 
ROCÍO DE LOPERA: Rocío de Lopera, LP (IB-33-128, 1978); MC (IB-CAS-001, 1978).

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