viernes, 21 de abril de 2017

JOSÉ ZORRILLA Y LA MÚSICA. TERCERA PARTE

LA ÉPOCA DE LA RESTAURACIÓN.-

1 EL TENORIO EN ZARZUELA.-

En 1876 regresa José Zorrilla a España procedente de Francia, coincidiendo con la restauración borbónica a manos de Alfonso XII. En Madrid se entera del estreno en el Teatro Circo de Barcelona el 30 de octubre del año anterior, de una zarzuela titulada “El convidado de piedra”, basada en el drama “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina. El libreto era del escritor Rafael del Castillo (Cartagena, Murcia, 1830 - 1908) y la música de Nicolás Manent Maurant (Mahón, Baleares, 1827 - Barcelona, 1887). Zorrilla, temiendo que esta zarzuela se programara este año en Madrid, decide ponerse en contacto con el músico en Barcelona para ofrecerle un libreto basado en su versión del Tenorio. De nuevo vemos al poeta embarcado en otra aventura zarzuelística.

Aunque no era la primera zarzuela sobre este tema (en Madrid se había estrenado el año 1854 en el Teatro del Circo, “Cosas de Don Juan”, zarzuela en tres actos con libreto de Manuel Bretón de los Herreros y música de Rafael Hernando), Zorrilla no quiso que se olvidasen de su versión de Don Juan, y se apuntó de nuevo a la moda de componer zarzuelas, y que a su vez le aportara algún ingreso a su mermada economía. 
     
NICOLÁS MANENT
Nicolás Manent era mallorquín de nacimiento. Se había trasladado en 1845 a Barcelona y en 1847 entró en la orquesta del Gran Teatro del Liceo. En 1851 fue nombrado maestro de capilla de la parroquia de Sant Jaume de Barcelona, cargo que conservó hasta la muerte, pero fue uno de los grandes impulsores de la zarzuela en Barcelona, componiendo una decena de ellas, en catalán y en español. En el libreto que le entrega Zorrilla, se prescinde del inicio de la Hostería del Laurel sevillana; sitúa el encuentro de Don Juan y Don Luis, en el jardín de la casa de aquél y elimina la enumeración que hacen los dos personajes, de sus seducciones.

La obra: “Don Juan Tenorio. Zarzuela en tres actos y siete cuadros” se estrenó el día 31 de octubre de 1877 en el teatro Jovellanos de Madrid (el teatro de La Zarzuela era llamado hasta principios del siglo XX, teatro de Jovellanos, porque se encuentra en la calle Jovellanos 4 de Madrid). El libreto se editó ese mismo año (Madrid: Imprenta de José Rodríguez, 1877), reeditándose en 1900 por la misma imprenta. Los actores fueron: D. Juan: Dalmau; Dña. Inés: Franco de Salas; Brígida: Baeza; Barítono: Ferrer; Tenor: Tormos; Bajo: Banquells. La obra no tuvo mucho éxito y las partituras de la obra se han perdido.    
Al final del libreto de la zarzuela, se editó un texto del autor que dice:
¿Por qué he hecho este primer ensayo de convertir en zarzuela el drama de Don Juan Tenorio?, Por dos razones muy obvias y fáciles de comprender,

1ª.- Porque aceptado como género el espectáculo zarzuela, multiplicadas las compañías que le sostienen, y establecida la costumbre de representar el drama la primera semana de noviembre, el público acude por costumbre a aplaudir los desatinos y absurdos que hace treinta años acumulé en esta mi famosa elucubración, a la cual bauticé con el título de drama fantástico religioso; y la zarzuela se ve abandonada en esta época, falta de defensa contra la insolente fortuna de mi sevillano balandrón.

TEATRO JOVELLANOS
2ª.- Porque habiéndose ya más de dos veces anunciado y representado en España y en las Américas españolas, El convidado de piedra contra Don Juan Tenorio; teniendo todos los ídolos populares que venir a tierra en España a pedradas, y más los que como mi don Juan están puestos sobre un pedestal de arena, yo me creo con mejor derecho que nadie para tirarle la primera piedra.
Entre los que se han atrevido, halló en provincias el empresario de Jovellanos uno de los susodichos Convidados de piedra; quien con toda la planta de mi don Juan, su segundo acto con esquinazo, ventana y postigo; su dualismo de personajes; un don Luis equiparado a don Juan, todos los caracteres y defectos, en fin, que distinguen a mi Tenorio de El burlador de Sevilla de Tirso, de El convidado de piedra de Molière y de Zamora, y del Don Giovanni del erudito abate que escribió el libreto de Mozart; y éste "convidado" estaba ya taimadamente llamando a la puerta de un particular del escenario de la Zarzuela, dispuesto al parecer, según el éxito que alcanzara, a tirar el antifaz y a decir: No hagamos más el coco, yo soy don Juan..., si gustaba, o a decir: Tío, yo no he sido; yo soy de piedra..., si era mal aceptado. Yo, que tenía ya planteada con el maestro Caballero, la refundición de mi drama en zarzuela, para noviembre del 78, reclamé mis derechos de prioridad para cometer tal atropello, recobré mi hacienda donde la hallé, y como don Juan no puede hoy tener más rival que don Juan, y como lo que la empresa necesitaba era el título de mi drama y un nombre en el cartel del estreno, los que indudablemente son míos, aquel por prescripción de largo tiempo y éste por mi partida de bautismo, allanadas por la empresa las dificultades de derechos, convertí mi drama en zarzuela en los catorce días que me daba, viéndome obligado a encajar mi palabra en el molde de la música, y resultando, no una zarzuela nueva y refundida como yo había propuesto, sino como la exigían el tiempo, las circunstancias y la empresa: un don Juan contra don Juan; yo, contra mí mismo; necesidad ineludible en noviembre de 1877. El teatro de la Zarzuela necesita un don Juan para época fija.

Así fue hecha esta zarzuela y en ella cantó Dalmau por don Juan, y como cantó muy bien, y dijo y representó mejor que muchos actores que me lo ejecutan por costumbre, y como la señora Franco de Salas hizo una monjita preciosa, que cantaba como un ruiseñor y decía mis versos con corrección y limpieza; y como la señora Baeza no hizo una Brígida de burdel, dando a su carácter no más que la tinta verde necesaria para su colorido, y como el barítono Ferrer, el tenor cómico Tormos y el bajo Blanquells, cumplieron como buenos, cantando con precisión, diciendo con limpieza y sin tropiezo, y vistiendo con esmero, resultó en la primera representación un conjunto más agradable y más artístico que lo que se acostumbra ver por esos teatros de Dios, en donde se trata ya a mi "don Juan" como de casa, sin respeto de ella, sin cepillarle la ropa, ni aderezarle los aposentos...
Ultima observación. Dicen muchos que es un disparate y que no quieren que cante don Juan Tenorio... Si canta en la ópera italiana, ¿por qué no ha de cantar en la zarzuela española? ¿Es don Juan, por ventura más personaje, es, ni puede ser más grave, más grande, más noble, ni más digno de respeto que el emperador don Carlos, que llenó el mundo, y que Moisés, que habló con Dios cara a cara?

Réstame sólo dar las gracias a los actores que tanto empeño pusieron en la ejecución de esta zarzuela, y al público que les hizo justicia, aplaudiendo su celo y esmero en la primera representación. ¡Pobres de ellos si no hubieran ido tan seguros en ella!... Elementos había en la sala de la Zarzuela la noche de su estreno, para convertir el teatro de la calle de Jovellanos en plaza de novillos de aquel lugar de la Mancha, que Cervantes no quiso nombrar.
En cuanto a la presente, no merece la pena que me ocupe más de ella. Tal como es, no podía ser otra cosa, pedida y cortada por el patrón de mi D. Juan; y de ella y del drama pienso decir mi opinión un escrito, que publicaré antes del fin de año, con este u otro título análogo: El drama D. Juan Tenorio ante la conciencia de su autor.

JOSÉ ESPÍ
Al año siguiente (1878), el músico valenciano José Espí Ulrich (Alcoy, Alicante, 1849 - Valencia, 1905), se fija en un texto de Zorrilla para ponerle música. Espí que, a la edad de quince años, se traslada con su familia a Valencia, compuso allí música religiosa y canciones con textos de poetas como Schiller, Goethe, Heine, Lord Byron, Alphonse de Lamartine, Alfred de Musset, Víctor Hugo y Zorrilla.








De nuestro poeta tomó la composición de un libro editado cuando Espí tenía 18 años de edad. Se trata de “Álbum de un loco” (Madrid, Alonso Gullón, 1867), poemas escritos en la estancia del poeta en México, de donde había regresado un año antes. El libro está dividido en tres partes, y en la tercera, en el apartado llamado “La corona de pensamientos”, aparece la composición “Trova castellana y Kásida árabe”. El texto corresponde a la Trova (p. 416-417), poema de 26 versos con mucha musicalidad, que el compositor titula “El poeta”.

Se conserva en la BNE una partitura de siete páginas para voz con piano (Madrid, Andrés Vidal hijo, [1878]; sig. MP/2758/15), numerada como opus 31 y dedicada “A mi querido amigo C. de Sidorowitch” (embajador de Rusia en España y músico aficionado que compuso una docena de canciones de salón, y fue nombrado profesor honorífico de la Escuela Nacional de Música en 1880). El texto aparece en español y en italiano, con una traducción del poeta, libretista y tenor Ernesto Palermi (Sondrio, Lombardía, Italia, 1837 - 1904). 





En 1881 Zorrilla es elegido de nuevo académico de la Real Academia Española de la Lengua. Tomó posesión de la silla L, el día 31 de mayo de 1885 (tenía entonces 68 años de edad), con un discurso en verso titulado “Autobiografía y autorretrato poéticos”. La sesión estuvo presidida por el rey Alfonso XII y la familia real. Ya había sido elegido miembro de número (silla H) en 1848, pero no llegó a leer su discurso de ingreso en el plazo establecido. La Academia decidió entonces, de acuerdo con sus normas reglamentarias, retirarle el nombramiento.

Su nombre como poeta requiere aún más notoriedad y el compositor, nacido casualmente en Andalucía, Antonio Reparaz (Cádiz, 1831 - Reus, Tarragona, 1886), que pasó por Italia para estudiar, y por París y por Oporto para dirigir orquestas, compone en 1884 cinco composiciones musicales basadas en textos de Zorrilla, en sus últimos años (el músico falleció dos años después). Reparaz, que ganó cierto prestigio gracias al éxito de sus óperas, compuso además algunas zarzuelas, poemas sinfónicos y canciones con texto de poetas, compuestas con marcado tono clásico, influenciado por los compositores franceses de su época.



La primera que vamos a comentar, “Canto poético a la creación. Recitado con melodía imitativa de piano.” (BNE: sig. MP/1398/24), es en realidad una música de piano para acompañar al recitado del poema. La partitura, editada en Madrid (A. Romero editor. Capellanes 3), se compone de cinco páginas y otra con el texto, y está dedicada “Al eminente poeta lírico José Zorrilla”.

El texto está tomado de las estrofas 21-26 de un poema de 26 estofas de cuatro silabas, al que llama “Tercer fragmento”, de la sección llamada “Leyenda sesta. Las píldoras de Salomón (cuento). Entrega IX” del libro “Cantos del trovador. Tomo III” (Madrid, I. Boix editor, 1841); p. 228-229.



La segunda la denomina “El beso del poeta. Canción melodía para medio soprano o barítono”. La partitura consta de cinco páginas e incluye el texto de la canción. Está editada también en Madrid (A. Romero, [1884]); BNE: sig. MP/1398/17.

El poema es el titulado “En el álbum de la hija del famoso felibre provenzal Luis Roumieux. Felibre era una asociación literaria fundada en 1854 por Frédéric Mistral y otros escritores provenzales, para proteger y cultivar la lengua occitana.





La tercera que vamos a comentar se titula “A mi nazarena. Balada árabe para medio soprano ó barítono con acompañamiento de piano”. Es una partitura de 8 páginas, con otra con el texto (BNE: sig. MP/1398/23), editada en Madrid (A. Romero editor, [1884]).

El texto procede del poema llamado “Oriental”, editado en el libro “Poesías de zorrilla Tomo I” (Madrid, imprenta de I Sancha, 1837), p. 34-35. En la canción solo utiliza los versos 1-4; 17-24; 37-40 y 45-50, de este poema de 50 versos. 



Esta pieza podemos escucharla en la grabación en CD realizada por Montserrat Caballé (soprano) y Manuel Burgueras (piano) llamada “Música española para piano y voz del siglo XIX” (Fundación Autor, 2005). Está en el corte 6. 






La cuarta es “El amor. Canción melodía para medio soprano o barítono.” (BNE: Sig. MP/1398/19); partitura de 5 páginas con otra con el texto. También del mismo editor y la misma fecha. El texto se publicó en el libro “Cantos del trovador. Colección de leyendas y tradiciones históricas.” Tomo I (Madrid, Ignacio Boix, editor, 1840). Está en el “Capítulo I. De cómo un español se enamoró de una francesa”, incluido en el apartado: “Leyenda segunda. Historia de un español y dos francesas. Entrega III”; Utiliza para la canción las cuatro primeras estrofas de ocho versos (v. 1-32) del poema (p. 156-157).   




Y la quinta y última es “¡Pobre flor! Melodía romántica para medio soprano o barítono”. Del mismo editor y año; con 4 páginas de partituras y una con la letra del poema (BNE: sig. MP/1398/16). Se trata de la parte final (16 versos) del poema “A…” que apareció en la primera parte “Composiciones diversas” del libro “Obras de José Zorrilla: Nueva edición corregida, y la sola reconocida por el autor. Tomo primero. Obras poéticas” (París, Baudry, librería europea, 1852); p.14.







Zorrilla es nombrado cronista de Valladolid en 1884, y en 1889 es coronado como poeta nacional laureado en Granada. Tenía 72 años cuando le conceden este honor. Un año después, el músico catalán Francisco de Paula Sánchez Gabanyach (1845-1918), con un fragmento del extenso poema “María, corona poética de la Virgen. Poema religioso de Don José Zorrilla y Don José Heriberto G. de Quevedo” (Madrid, Imprenta que fue de Operarios, a cargo de D. A. Cubas, 1849). Compone una melodía para ser recitado el poema, en lo que en esa época se denominaba “sinfomela” (la partitura se canta y se recita con acompañamiento de piano). Se edita en Barcelona (Rafael Guardia, 1890) y se reedita en 1904 (Barcelona, Casa Dotesio); BNE: sig. MP/1805/49I


Zorrilla muere en Madrid, el 23 de enero en 1893, como consecuencia de una operación efectuada para extraerle un tumor cerebral. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de San Justo de Madrid, pero en 1896, cumpliendo la voluntad del poeta, fueron trasladados a Valladolid. En la actualidad se encuentran en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del cementerio del Carmen.


BIBLIOGRAFÍA. -

ZORRILLA, José: Don Juan Tenorio. Zarzuela en tres actos y siete cuadros. Madrid, Alonso Gullón, 1877.
AMAT TUDURI, Amparo: La música en el Boletín de la Propiedad Intelectual 1847-1915. Madrid, Biblioteca Nacional. Servicio de Partituras, Registros Sonoros y Audiovisuales, 1992.

PARTITURAS. -

ESPÍ ULRICH, José: El poeta - Il poeta. Melodías para canto y piano. Madrid, Andrés Vidal hijo, [1878]. Opus 31. 7 p.
REPARAZ, Antonio: Canto poético a la Creación. Recitado con melodía imitativa de piano. Madrid, A. Romero editor, 1884. 5 p.
---. El beso del poeta. Canción melodía para medio soprano o barítono. Madrid, A. Romero, [1884]. 5 p.
---. A mi nazarena. Balada árabe para medio soprano ó barítono con acompañamiento de piano. Madrid, A. Romero editor, [1884]. 8 p.
---. El amor. Canción melodía para medio soprano o barítono. Madrid, A. Romero editor, [1884]. 6 p.
---. ¡Pobre flor! Melodía romántica para medio soprano o barítono. Madrid, A. Romero, editor, [1884]. 5 p.
SÁNCHEZ GABANYACH, Francisco de Paula: El poema de María. Fragmentos del mismo. Barcelona, Rafael Guardia, [1890]. Álbum de recitados-4; El poema de María. Fragmentos del mismo. Sinfomela. Barcelona, Casa Dotesio, [1904]. 4. p


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